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sábado, 29 de noviembre de 2008

Cuentos de las estepas kazajas. El rico y el pobre (1ª parte)


Hace algunos siglos vivían dos hermanos. El hermano menor no tenía nada, comenzó a comerciar y se hizo muy rico. El hermano mayor era pobre, y su única felicidad eran sus dos hijos, Hasan y Huseyn. En verano, tan pronto como recolectaban las fresas, la madre las llevaba al bazar y las vendía, y de esto vivía toda la familia.
Un día al mediodía, cuando la naturaleza estaba en calma y el resplandor de los rayos del sol no permitía sombra alguna, Hasan y Huseyn se encaminaron hacia la orilla de un río a través de los arbustos. De repente, frente a ellos, salió volando de entre la hierba un pájaro azul de una belleza incomparable.
A los hermanos no les dio tiempo a contemplarlo, pues el ave volaba y volaba cada vez más alto hasta que desapareció en el cielo. Hasan y Husayn decidieron buscar su nido y lo encontraron rápidamente. En el nido había huevos blancos con rayas azules. Los chicos se alegraron del hallazgo porque estaban hambrientos, pero los huevos eran tan pocos que Hasan y Huseyn pensaron: “Si nos los comemos, el beneficio será escaso. Mejor se los llevamos a nuestro tío rico”. Sin volver a casa, se pusieron de camino directamente a casa de su tío. Al llegar, le preguntaron si les compraba los huevos de pájaro blancos con rayas azules.
- ¿De dónde los habéis sacado?- preguntó el tío.
- Los encontramos en el campo, entre la hierba, - contestaron los chicos.
El tío cogió los huevos y, para sorpresa de Hasan y Huseyn, les dio cien monedas y les dijo:
- Si cazáis a la madre, os daré doscientas monedas más.

Hasan y Huseyn ignoraban para qué quería su tío el pájaro azul, pero, sin dudarlo, cogieron su lazo de caza y volvieron al mismo sitio donde lo habían visto. Encontraron pronto el nido, extendieron el lazo y se escondieron entre las matas. Al poco tiempo llegó volando el pájaro azul, oteó los alrededores, echó a volar, se acomodó en el nido y cayó en la trampa. ¡Cómo se alegraron los chicos de haberlo atrapado! Aunque normalmente éste era un hombre muy avaro, en esta ocasión mantuvo su palabra (¡es evidente, que este pájaro era muy valioso para él!) y cuando se lo entregaron, les dio doscientas monedas más, azúcar y ropa. Los chicos lo llevaron todo a casa.
Sus padres se alegraron muchísimo. Pero la felicidad no duró demasiado tiempo en la casa del pobre.
El tío llevó a su casa al pájaro azul y se lo dio a su mujer.
- Regresaré por la tarde, - dijo, - tú prepara la comida con lo que te he dado. ¡Ten cuidado y no le des ni un sólo trozo de este pájaro a nadie!.

La mujer pensó: “¿Qué tipo de comida es esta?”. Pero no contradijo a su marido, limpió el pájaro y lo puso en la olla, echó agua y la puso al fuego. Luego se fue a casa de la vecina y se quedó allí conversando.
Hasan y Huseyn, llenos de curiosidad, decidieron descubrir qué había hecho su tío con el pájaro. Al entrar en su casa, no vieron a nadie y notaron que salía humo de la olla.
- ¿No se estará cociendo nuestro pájaro? – preguntó Hasan sorprendido.
- ¿Tú crees? – preguntó Huseyn no menos sorprendido. Se acercaron a la olla, abrieron la tapadera y vieron que lo que se que estaba cociendo era el pájaro que habían cazado.
- ¿Acaso no debemos probar los pájaros que nosotros mismos hemos cazado? – preguntó Hasan.
- ¡Por supuesto, probemos un trozo! – respondió Huseyn.
Clavaron una cuchara en el corazón del pájaro, lo partieron por la mitad, se lo comieron y se fueron.

Traducción del ruso: Ana Marco Esteve
[Continuará]

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