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viernes, 14 de noviembre de 2008

Costumbres de los parisinos según al-Tahtawi.

Todos los ricos de París residen en ella durante el invierno. Como el clima de esta ciudad es bastante frío, cada casa esta dotada, en las salas y en las habitaciones, de estufas donde se enciende el fuego.

París siglo XIX , Eugén Galien- Laloue

"La Madeleine sous la neige"

Pero durante el verano, la gente pudiente, residen en castillos en el campo, donde el aire es más salubre que dentro de la ciudad. Otros viajan a otras provincias o a países vecinos, con el fin de sentir el olor de los países extranjeros, descubrir sus comarcas y conocer las costumbres de sus habitantes, sobre todo en una época determinada del año que llaman el tiempo de la ociosidad, o el ocio, es decir de vacaciones. Incluso las mujeres viajan, solas o acompañadas por un hombre que se encarga de los gastos durante el viaje. Porque las mujeres aquí también son apasionadas del conocimiento; les gusta investigar y descubrir los secretos de los seres. ¿Acaso no vienen de los países europeos hasta Egipto para ver sus curiosidades; las pirámides, los templos, etc.?

Imagen del libro "Description de l'Égypte".

Son como los hombres en todas cosas. Por cierto, hay mujeres muy ricas que se acuestan con extraños sin estar casados, cuando sienten que están embarazadas, y temiendo el escándalo, fingen irse de viaje, de vacaciones, o por otra razón, dan a luz y confían al recién nacido a una nodriza pagada, con el fin de que se encargue de criarlo en el extranjero. Pero este caso no es frecuente. En definitiva, no todas las nubes llevan agua. Entre las mujeres francesas las hay que son virtuosas y otras que no lo son, estas últimas son la mayoría, porque el arte de amor en Francia se apodera de los corazones de la inmensa mayoría de la gente, tanto hombres como mujeres. El amor para ellos es un fin en sí mismo. Sin embargo, puede nacer entre dos jóvenes, y conducir al matrimonio.



París Siglo XIX, Eugén Galien-Laloue

Place de la Republique.

Podemos alabar en los franceses la limpieza de sus casas, aunque no es comparable con los flamencos; aquel pueblo es el que más se preocupa de la limpieza exterior. El pueblo egipcio, en otros tiempos, era uno de los pueblos más limpios del mundo, pero sus descendientes, los Coptos, no siguieron esta tradición. Como la ciudad de París es limpia, está privada de insectos, incluso de insectos venenosos. Nunca hemos oído que a alguien le picara un escorpión. La perseverancia de los franceses en limpiar sus casas y sus ropas es una cosa extraordinaria. Sus casas son siempre alegres, a causa del gran número de ventanas, admirablemente diseñadas y colocadas por los arquitectos, de forma que garantizan la entrada del aire y la luz hacia el interior de las casas.



Boulevard à Paris.

Las hojas de las ventanas son siempre de vidrio con el fin de que, una vez cerradas, la luz llegue al interior de las viviendas y no haga falta el uso de velas durante el día. Tanto en las casas de los pobres como en la de los ricos, colocan cortinas delante de las ventanas. Sobre las camas también colocan una especie de cortinas, que son un tipo de mosquitera, frecuentemente utilizada por los parisinos.

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