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miércoles, 25 de marzo de 2009

EL SANTUARIO DE JERUSALÉN: LA CÚPULA DE LA ROCA

En la biografía de Mahoma se cuenta como éste, durante el transcurso de la oración en Medina, se dio la vuelta y rezó orientado hacia la Meca en lugar de hacerlo en dirección a Jerusalén. De este modo la qibla – dirección de la oración según la cual se orientan todos los templos islámicos- quedaba definitivamente establecida hacia el antiguo santuario árabe de la caaba. Las disputas políticas interna con las familias judías de Medina habían propiciado este cambio de dirección, aunque Jerusalén siguió siendo también un centro religioso después de su conquista por los musulmanes en el 638. La caaba de la Meca y el Templo de Jerusalén están estrechamente relacionados con el viaje al cielo de Mahoma. Según un pasaje del Corán “Dios hizo viajar a Mahoma desde la “Mezquita sagrada”, la caaba, hacia la “Mezquita lejana” el Templo de Jerusalén. Los comentaristas musulmanes ven aquí una referencia al misterioso viaje nocturno del profeta de la Meca a Jerusalén montado en su fantástica cabalgadura, el alado Buraq. En Jerusalén debió de emprender el viaje al cielo desde la roca hacia el trono de Dios; por eso la roca goza de una especial devoción.

Entre los dos santuarios se dan una serie de relaciones que tienen un importante papel en la historia de Abraham, patriarca de las tribus árabes y de los judíos . La caaba de la Meca, es decir , el modelo original, debió de ser construído por el mismo Abraham, y la cúpula de la Roca en Jerusalén, la construcción que sucedió al templo destruído por Herodes, fue erigida sobre el monte Morih, en el que Abraham tenía que sacrificar a su hijo Isaac(según la tradición islámica, a su hijo Ismael). Tanto en la Meca como en Jerusalén, dar la vuelta a los santuarios era un importante objetivo religioso.

Según algunas leyendas históricas, fueron razones de política interna, las que llevaron a la ampliación del templo. El califa omeya Abd Al-Malik quiso crear con la vuelta hacia el templo de Jerusalén un contrapeso al santuario de la Meca, y con ello, al parecer, reprimir la influencia del círculo dominante en la Meca y en Medina, con el que estaba en lucha con la sucesión del Califato. El historiador Al- Yaqubi, cuenta que Abd Al-Malik prohibió a los sirios la peregrinación a la Meca, obligatoria para todo musulmán. En cambio debían peregrinar a la “Mezquita de la ciudad Santa” y dar vueltas a la roca en lugar de a la caaba.
Cuanto más se acerca uno a Jerusalén, más se da cuenta de que la Cúpula de la Roca, situada sobre la terraza del templo, ocupa una posición dominante; aunque desde la lejanía es considerada más bien como una delicada joya, produce el efecto de un relicario, en cuyo interior se encuentra la roca deforme.
La cúpula de Roca es junto a la Caaba, la obra arquitectónica islámica más antigua que, al cabo de trece siglos aún conserva su función original. Su mantenimiento, al igual que el de las ciudades sagradas de la Meca y Medina, fue siempre una

obligación del gobierno central. Después de la conquista de Palestina y Egipto por el Sultán otomano Selim I en los años 1516-1517, la responsabilidad pasó a manos de los otomanos. De esa época proviene el revestimiento exterior del edificio con azulejos según el estilo otomano, que el sultán Solimán el Magnifico hizo colocar en el año 1552 y que ha sido reiterado en numerosas ocasiones hasta nuestros días.
En el centro de la terraza en la que se halla el templo, la cúpula forma una bóveda de unos 30 metros de altura sobre la roca. Se eleva sobre un tambor cilíndrico que descansa sobre cuatro pilares, entre los cuales se extienden arcadas sobre tres columnas. Alrededor del cimborrio se dispone un piso bajo octogonal dividido en dos naves mediante un círculo de ocho pilares a su vez unidos por arcadas.

Cuatro pilares dispuestos según los cuatro puntos cardinales, permiten la entrada al edificio.La luz entra a través de 16 ventanas, que se encuentran en el tambor , así como por otras 40(de cinco en cinco en cada sección de la pared)situadas en la pared exterior del piso bajo octogonal.
Es sorprendente el decorado interior, que en gran parte sigue siendo el original. Los zócalos están revestidos de magníficas losas de piedra con vivos dibujos, como los que se pueden encontrar en Santa Sofía, en Estambul. Por encima de éstos, las paredes están cubiertas de mosaicos de fondo dorado que respetan un jardín fantástico. Los árboles están representados por acantos y otros motivos vegetales y llevan diferentes frutos y joyas. Los puntales muestran aún el revestimiento de bronce original que sigue el modelo antiguo, caracterizado, por palmeras, hojas de acanto y pámpanos.
Por primera vez en un edificio islámico, se encuentra una monumental inscripción árabe en el llamado “ductus cúfico”, que se extiende como una franja de mosaico spbre las arcadas alrededor de la galería interior, todos y cada uno de los textos provienen del Corán. La selección es extraordinaria y junto a la función de la cúpula de la Roca en Jerusalén, debe asociarse directamente a los santuarios cristianos. Una cita breve describe a Alá, como el creador, el único, el que no tiene compañeros. Los siguientes textos señalan a Mahoma como el sucesor de los profetas judíos y de Jesús, desde el punto de vista islámico, y también como “sello de los profetas” esto es, como el último profeta. Una extraordinaria y extensa parte del texto habla sobre Jesús y Maria, desde el punto de vista islámico, completada con la invitación a someterse al Islam. En general estos textos ofrecen referencias auténticas a la función del edificio: en el ambiente marcadamente cristiano de Jerusalén, la cúpula de la Roca debía resaltar la supremacía del Islam y conducir a los infieles- aunque “Gentes del libro” – a la verdadera fe. La inscripción finaliza con la fecha “el siervo de Dios Abadía, el imam Al-Mamun, jefe de los creyentes ha construído esta cúpula en el año 72. ¡que Ala lo acepte!. Esta parte de la inscripción es totalmente un rompecabezas, pues la fecha y el nombre del califa no coinciden. Nos encontramos ante un “damnatio memoriae” un fallo de la memoria: en el año 831, el califa abasí al- M
amun mandó hacer unas modificaciones en la cúpula de la Roca y, con tal ocasión no pudo borrar el nombre Abd al-Malik de la inscripción sustituyéndolo por el suyo propio. Pero no cambió la fecha de construcción de año 72 de la hégira, que podía delatarlo.
La decoración de la cúpula de Roca corresponde, en todos sus detalles a las formas habituales del arte cristiano de Siria y de Palestina. Y lo mismo ocurre también con su arquitectura, que sigue el modelo cristiano en la planta y en la estructura. Muy cerca de allí se encuentra la iglesia del Santo Sepulcro, erigida por el emperador Constantino; ciertamente el diámetro de la cúpula de ambas construcciones casi coincide; 20, 44 y 20, 46 metros. También existía una estrecha relación con la iglesia de la Ascensión en el monte de los olivos que, de la misma manera, era una construcción de planta octogonal, cuyas paredes exteriores poseían una longitud idéntica a la del octógono interior de la Cúpula de la Roca. Además se da el siguiente paralelismo: en la iglesia de la Ascensión se encontraban las huellas de Jesús, y en la Cúpula de la Roca las del profeta Mahoma.

También otra construcción de la antigüedad tardía, La catedral de Bosra en el sur de Siria, erigida los años 512-513, está relacionada por su planta con la cúpula de la Roca. También en Bosra, la cúpula se apoya sobre cuatro pilares con tres columnas entre uno y otro. Las dos naves circulares en torno al recinto de la cúpula estaban separadas por pilares y columnas en la misma disposición que en Jerusalén. Quizás la relación con Bosra no es casual, pues según la tradición Mahoma se encontró en esta ciudad con el monje Bahira, quien le dijo que sería profeta de los árabes. De ahí que Bosra y Jerusalén fueran dos lugares señalados y muy relacionados con las actividades del profeta.
ISLAM arte y arquitectura editado por Markus Hattstein y Peter Delius


Imágenes: 1)Cúpula de la Roca, 2)Mahoma a lomos de Buraq, 3)Vista panorámica Cúpula de la Roca, 4)El sultán Otomano Selim I, 5)El sultán Otomano Sulaymán el Magnífico, 6)Interior Cúpula de la Roca, 7)Catedral de Bosra (Siria)

miércoles, 25 de febrero de 2009

CIVILIZACIÓN MATERIAL ISLÁMICA

Siguiendo con nuestro afán didáctico desde el entretenimiento, os presentamos en Araboislámica un nuevo vídeo que, en este caso, habla sobre el Arte y la Arquitectura en el Mundo Islámico.
¡Esperamos que lo disfrutéis!

domingo, 28 de septiembre de 2008

LA ARQUITECTURA DEL PROTECTORADO ESPAÑOL EN TETUÁN



Durante 44 años, entre 1912 y 1956, España ejerció un régimen de protectorado sobre la zona norte de Marruecos. Varias generaciones de españoles vivieron allí, cosa que se plasma en las infraestructuras y en la gente.
En 1956 tras la independencia absoluta de Marruecos, esos españoles que crearon familias, levantaron negocios e impulsaron instituciones retornaron a la Península, dejando tras ellos una huella que aún perdura.
Uno de los ejemplos de las construcciones que dejaron los arquitectos españoles es la antigua plaza primo hoy conocida como plaza del Mulay Medí, era el centro neurálgico del ensanche.


Otra de las muestras arquitectónicas de la ciudad y que muestra como los españoles dejaron su huella es la iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, que actualmente ha sido restaurada.

En Tetuán quedan hoy día muchos lugares que eran centro de reuniones de los españoles como por ejemplo el Café Nipon situado en la zona del ensanche, nombre con el que se conoce al conjunto de edificaciones construidas por los españoles a partir de 1912, que se extiende desde la antigua medina hasta la calle Moulay El Abbas, este café fue fundado por un español en 1945.
También en estos años había una pastelería llamada El Buen Gusto, hoy convertida en un consultorio telefónico que mantiene su antiguo nombre.


En esta etapa donde los españoles vivieron, crearon un club social donde celebraban las verbenas de verano, pero hoy en día es un recinto militar, un club de descanso de los altos oficiales del ejército marroquí, reservado sólo para altos oficiales del ejército, y al que suele acudir la familia Real marroquí.
El edificio de la unión y el fénix, situado en la entrada a la plaza de Hassan II, antigua plaza española o del feddan, es una muestra de la arquitectura española en la ciudad. En Tetuán aún siguen en pie el edificio de la Compañía Torres Quevedo (lo que era teléfonos) y el banco de España, lugares que en su inevitable reconversión son hoy las oficinas de correos y el consulado español de Tetuan, respectivamente.
Durante los primeros nueve años del protectorado, entre 1912 y 1921, se proyectó y realizó buena parte del ensanche de la cidad, diseñado sobre los ejes trazados por los cuarteles de las tres armas del ejército español de la época: Infantería, Artillería y Caballería. Más allá de la medina, la ciudad antigua amurallada, los españoles ampliaron la urbe con calles y plazas. En 1914 levantaron el edificio que hoy alberga el instituto Cervantes.
El estallido en 1921 de la Guerra de Marruecos, también conocida como Guerra de África o la guerra del Rif, interrumpe este crecimiento inicial. Sin embargo, a partir de 1927, y durante los siguientes 30 años, se desarrolla un vertiginoso proceso de construcción que culminará con la creación de una ciudad prácticamente nueva, incluida la canalización de agua potable y la electricidad. Arquitectos como Muguraza, De la Cuadra Salcedo y Alfonso de Sierra dibujan algunos de los edificios de la actual calle Mohamed V, antigua calle del Generalísimo. Esta travesía peatonal es hoy un melancólico paseo para aquellos que tuvieron un vínculo familiar con la época del protectorado, o para los que en un momento de su vida se hayan sentido atrapados por esta fascinante ciudad llena de una amplia historia compartida entre España y Marruecos.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Las Rábitas de Guardamar del Segura (Alicante)

Guardamar del Segura es una localidad alicantina conocida gracias a sus emplazamientos históricos, tanto árabes como íberos y griegos, ya que su situación estratégica cercana al río Segura proporcionaba antiguamente seguridad a los pueblos que la poblaban y de los que no se dejan de encontrar restos desde el hallazgo de la dama de Guardamar en el yacimiento del Cabezo Lucero, a partir de la cual comenzó el interés arqueológico en esta zona y los descubrimientos no dejaron de sucederse. Cada uno de los hallazgos se encuentra en el museo Arqueológico y Etnológico en la Casa de Cultura.
Pero su importancia aumenta notablemente con el descubrimiento de la primera Rábita musulmana. En este lugar, algo insólito e impensable, conforme se va excavando se van descubriendo una enorme serie de Rábitas de la época islámica. A partir de entonces el lugar comienza a tener un reconocido prestigio y, actualmente, es un de los lugares históricos más importantes de la Península Ibérica.
Seguidamente explicaremos la composición de estas Rábitas, su importancia en la historia y su valor arqueológico.

Antonio García Menárguez, el arqueólogo municipal de Guardamar, señaló que el descubrimiento de las Rábita se emplazaba a unos veinte metros de la orilla del mar, en la playa del Moncayo. El lugar se encontraba completamente sepultado bajo las dunas de la zona y la excavación fue tan difícil como costosa. No obstante, gracias a la arena las pequeñas mezquitas se encontraban en muy buen estado, teniendo en cuenta que se remontan a los siglos X y XI.
Su localización no era ni mucho menos casual. Tenía un gran valor estratégico, ya que allí se encontraba uno de los pocos embarcaderos del Segura, el cual servía para extraer recursos marinos sobre todo de la pesca y la sal que se exportaban desde la hispania Romana. Pero para los musulmanes suponía, sobre todo, un emplazamiento fronterizo de control frente a los ataques de los cristianos.

Los musulmanes, como en otros muchos casos, no partieron de cero para levantar tan estratégico asentamiento, sino que aprovecharon los restos de otras construcciones del siglo III-IV, huella de los pobladores de entonces.
La primera de las Rábitas musulmanas se extiende en unos 200 metros cuadrados, se trata de un conjunto arquitectónico orientado hacia La Meca. Está formada por el muro de la quibla y el pequeño mihrab hacia donde el imán suele dirigir la oración.
Con el descubrimiento de esta Rábita a unos 5 kilómetros de una primera que se encontró anteriormente; se abre una oportunidad para conocer científicamente una de las instituciones más importantes de Al-Andalus. En conjunto, ambas dos constituyen las únicas documentadas arqueológicamente en todo el territorio peninsular ya que es el más antiguo de la Península.
Está compuesto por un conjunto de unas veinte celdas-oratorio dentro de un monasterio fortificado que juegan un papel importantísimo en las luchas entre musulmanes y cristianos en este lugar, como veremos en el apartado siguiente.
Fue a principios del siglo X, con Abderrahman III como califa, cuando se comenzaron a construir estos edificios religiosos. Se trata de un monasterio donde vivían monjes soldados en régimen de vida religiosa común.
Esta situación no dura para siempre y los reinos cristinos comienzan el asedio de los asentamientos musulmanes de toda la península (sobre todo a partir de mediados del siglo IX), llegando a esta zona que se convierte en un frente importante que finalmente cae. El territorio occidental de Murcia, donde se encontraba Guardamar, pasa a formar parte del reino de Valencia. Pero no se consigue la paz en este pueblo sino que los musulmanes no se rinden y comienzan a luchar por su antigua ciudad siendo de lo más complicado mantener esta zona en los duros siglos medievales siguientes. De este modo se sabe que se trata de una zona que ha sabido superar todas las adversidades a lo largo de la historia.

viernes, 29 de agosto de 2008

La mezquita de Hassan II.

El pasado mes de julio, pude disfrutar de unos días en Marruecos, y entre los monumentos que visité, me gustaría hablar un poco de uno de los que más llamó mi atención: la Mezquita de Hassan II, en Casablanca.
La construcción de esta mezquita fue una idea del rey Hassan II en 1986 que, inspirándose en un versículo del Corán que dice: “Y el trono de Dios se construirá sobre las olas”, decidió ubicarla precisamente sobre el Atlántico. El arquitecto que se encargó de su diseño fue el francés Michael Pinseau y, 2.500 obreros y 10.000 artesanos participaron en su construcción durante 6 años, desde 1987 hasta 1993, año en que fue inaugurada.

Se trata de la segunda mezquita más grande del mundo, después de la Meca. La explanada que hay en el exterior de la mezquita ocupa cerca de treinta mil metros cuadrados y puede albergar a unas 90.000 personas. Su minarete, el más alto del mundo, mide aproximadamente unos 210 metros de altura, y todas las noches, desde él se proyecta un láser que marca la dirección de La Meca. En el interior hay espacio para albergar a 25.000 devotos. Y destaca también por ser la única mezquita de Marruecos que está abierta a los no musulmanes que quieran visitar el interior.


Personalmente, lo que más me llama la atención de la mezquita, además de su colosal tamaño, es que en este monumento se aúnan la tradición y la modernidad, ya que podemos encontrar en ella todo el esplendor de la artesanía marroquí junto a la más moderna tecnología punta. Pueden resultar un tanto sorprendentes algunos detalles como por ejemplo, que la sala de oraciones, con una superficie de 20.000 metros cuadrados, esté dotada de un techo móvil, que en algunas ocasiones especiales (fiestas y celebraciones musulmanas), es abierto para dejar entrar la luz directa del sol. Del mismo modo, también tiene canales de agua con fondo de cristal que circulan por el centro de la sala. Las puertas de acceso a la mezquita, realizadas en cobre y estaño, también poseen un mecanismo para que se abran de forma automática.
Además, en la planta subterránea encontramos dos baños: un hammam al estilo árabe y un baño turco que alberga una enorme piscina de agua templada.


Y en esa misma planta, justo debajo de la sala de oraciones, está la sala de abluciones, que está constituida por 41 fuentes de mármol blanco.

A pesar del derroche de lujo innecesario del que está dotada la mezquita, y de que la visita es un tanto cara (aunque guiada, eso sí), no dejo de recomendar a todo el mundo que la visite.

sábado, 17 de mayo de 2008

EL AGUA EN LA ALHAMBRA

La Alhambra se extiende en unos 5.000.000 de metros cuadrados que ocupa casi la mitad del centro de Granada. La Alhambra es única en el mundo ya que refleja una realidad compleja y singular al encontrarse en el centro de un recinto urbanístico. De este modo si se hubiera construido en otro lugar no hubiera tenido el mismo encanto, su situación de poder es uno de sus valores más privilegiados ya que es un mirador desde el cual se observa todo el movimiento en la ciudad y el cual puede observarse desde abajo como una imponente fortaleza militar.


Un concepto importante para entender esta fortaleza son las extraordinarias infraestructuras hidráulicas que dan vida a toda esta zona ya que antes de la construcción de éstas era un paraje remotamente habitado. El paisaje, es decir, el trabajo cultural hecho por el hombre está muy marcado por las impresionantes construcciones para hacer llegar el agua del río Darro hasta los palacios y jardines. Los musulmanes se fijaron en esto de los romanos y con ello se hizo posible la vida en esta zona. Todo esto lo sabemos al descifrar las inscripciones de la Alhambra.

Dentro de esta fortaleza nos encontramos muchos y muy diferentes palacios que utilizan el agua para crear belleza y arte. Un denominador común de la mayoría de ellos es la construcción de una alberca en la parte delantera, junto frente al pórtico de entrada al mismo. Esta alberca permite que se vea reflejada en sus aguas la decoración de la fachada principal. Suelen ser patios rodeados de plantas y árboles y flanqueados a ambos lados por las fachadas detalladamente labradas con motivos florales o caligrafía árabe. Las fachadas normalmente son simétricas lo que da una sensación de orden y gran belleza al conjunto.



Un buen ejemplo de esto es el “Patio de los Arrayanes” en el Palacio de Comares que recibe su nombre por las plantas que se encuentran a ambos lados de la alberca y que puede verse en la fotografía. El reflejo de la construcción en el agua de la alberca da una grandiosidad única al conjunto.





El Generalife es el palacio real .Es el primer lugar por el que pasa la acequia desde el Darro hasta la Alcazaba y riega sus huertos y jardines. El edificio esta adaptado para la entrada con caballos y acondicionado para sus necesidades, seguidamente encontramos un patio interior que esta comunicado con el patio del Generalife. Este tiene una planta con forma de crucero alargado como queriendo acompañar a la acequia y convirtiéndose en rectángulo.




En “el patio de los Leones” debía de haber habido una alberca ya que en uno de los
poemas se habla de un horizonte donde se reflejan maravillas por lo tanto se considera que las maravillas que se reflejan en la alberca no es más que la bella arquitectura de este palacio real. En la actualidad esta alberca se debe encontrar bajo todas las plantas del pequeño jardín en que se ha convertido este patio que en su época de mayor esplender debió ser mucho más grande pero las construcciones del palacio de Carlos V hizo que se empequeñeciera bastante así como le restó protagonismo y belleza dándosela a su palacio cristiano.

domingo, 23 de diciembre de 2007

El Castellar de Sierra

En la Crónica de al-Ûdrí (S.XI), en el itinerario de Chinchilla a Cartagena, se cita Tubarra. En esa época parece ser que tienen origen algunas aldeas o caseríos como Aljubé, Alboraj, Abenuj, etc., de clara toponimia árabe. Tobarra fue sede de un valeroso jefe local, Yagub Ibn Jalid, Al-Tubarri, el de Tobarra. Durante el mandato de éste se originó asimismo Sierra (سيرّا) .
Sierra es una pequeña Pedanía de la provincia de Albacete situada a 4 Km. de Tobarra y 8 Km. de Hellín. Sin duda, lo más destacable de esta población es su castillo “El Castellar”, enclave hispanomusulmán situado a 714 m de altitud en una sierra de difícil acceso con el mismo nombre.

El Castellar muestra los restos de una fortaleza medieval, en lo alto de una atalaya, donde aún se conserva la torre principal, aljibes para almacenamiento de agua y algunos paños de murallas. Esta es una fortaleza que constituye uno de los mejores conjuntos representantes del pasado medieval de la provincia, desde el cual se divisan preciosos paisajes, entre ellos el importante parque arqueológico del Tolmo de Minateda.

En el año 1268, Alfonso X el Sabio lo cedió a un noble musulmán con el fin de favorecer la integración de la nobleza islámica en el proceso repoblador, pero este intento fracasó al ser vendido al concejo de Alcaraz en 1268 por el hijo del noble musulmán, Abú Abd Allah. Aquel contrato, firmado en Jerez de la Frontera, marcó el principio del fin del Castellar de Sierra. Este fuerte-castillo data del s. XIII y aún siendo su estado ruinoso se conservan bastantes estructuras en pie.
Se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1.949 y ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
La torre del Castellar de Sierra, en Tobarra, es uno de los más interesantes vestigios islámicos de la provincia. Se levanta solitaria en un cerro, entre Sierra y Cordovilla, pero es sólo la parte visible de lo que fue una pequeña fortaleza, como muestran los restos de otras construcciones. Hay testimonios de que al menos otra torre aguantó en pie en este mismo recinto hasta finales del siglo XIX.

Sierra, su alquería y su torre, tuvieron un cierto protagonismo en tiempos medievales, tanto por su carácter defensivo en las luchas fronterizas, como luego, cuando formó señorío independiente, entre Tobarra y Hellín. Hoy, el lugar está completamente abandonado; la torre tiene evidentes muestras de deterioro, tanto en su base como en las agrietadas paredes; aún así, el tapial con el que se hizo (la tabiya árabe) ha aguantado con admirable firmeza siglos de erosión. Este castillo o fortaleza constituye uno de los conjuntos históricos más importantes del pasado islámico de la provincia, cuyo valor refrendan las estructuras monumentales que aún quedan en pie.

domingo, 18 de noviembre de 2007

La Kaaba

La Kaaba es un edificio de 11 metros de altura de piedra gris, es el principal recinto sagrado del islam, donde sólo se le permite la entrada a los musulmanes. Kaaba, palabra árabe que significa dado, refleja la forma del edificio. Está cubierta por un velo negro de seda y algodón, que durante el tiempo de la peregrinación es reemplazado por uno blanco. En el interior de la Kaaba se encuentra la sagrada piedra negra, que según la tradición fue entregada por el ángel Gabriel. La Kaaba, en la Meca, ya era un lugar sagrado significativo en tiempos preislámicos.
Durante la peregrinación a la Meca, obligatoriamente para todo musulmán, los creyentes han de dar siete vueltas a la Kaaba (tawaf). Una tradición narra que los enemigos de Mahoma habían divulgado el rumor, a su llegada a la Meca, de que los musulmanes estaban débiles a causa de la fiebre. Entonces el profeta pidió a sus seguidores que dieran las tres primeras vueltas a la Kaaba a paso ligero, para demostrar que estaban fuertes. Esta costumbre es hasta hoy una parte esencial de la peregrinación. Al final del peregrinaje el creyente hace otra tawaf de despedida.
El Corán dice:

“ Los hombres están obligados ante Dios a realizar la peregrinación a la Kaaba, siempre que les sea posible” (azora 3, 97)

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