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sábado 28 de noviembre de 2009

Cautiva en Arabia (reseña)




Se trata de un nuevo libro de Cristina Morató, autora de varias obras sobre grandes viajeras y exploradoras.El libro se subtitula "La extraordinaria historia de la condesa Marga d´Andurain, espía y aventurera en Oriente Próximo". Consta de unos anexos al final y de un buen número de fotografías.
Realmente resulta un personaje bastante llamativo, aunque no simpatizas con él. El libro nos acerca a una mujer de una gran personalidad, pero sin escrúpulos y que nunca se le puso nada por delante frente a su voluntad e intereses. Al igual que otras viajeras, sobre todo inglesas, del siglo XIX, se ponían el mundo por montera pero transportando con ellas todo lo que podían del bienestar que dejaban en sus lugares de origen.
Marga d´Andurain nació en Bayona, en el País Vasco francés, el año 1893. Pertenecían a la alta burguesía vasca. El apellido por el que se la conoce era de su marido, Pierre d´Andurain, un primo lejano suyo. Centrándonos en sus viajes relacionados con el mundo árabe, en 1925 decidió irse a vivir a Egipto, "un destino muy de moda en aquellos años veinte" (p. 70) aunque no se sabe cuál fue el motivo real de su viaje. "Mademe d´Andurain viajaba a Egipto como una gran señora en compañía de su servicio doméstico y veinticinco maletas. Además de su esposo y sus hijos -Pio de catorce años y Jacques de nueve-, iban con ellos su fiel cocinera vasca Maïder Datcharie, la joven doncella parisina Germaine y Nénette en calidad de gobernanta. El matrimonio y los niños se acomodaron en los elegantes camarotes de primera clase..." (p. 79). Durante los dos años que residieron en el Cairo, alternaron con la colonia británica y tuvieron una activa vida social, tan del gusto de Marga D´andurain.

Cuando se le brindó la oportunidad de viajar a Siria y Palestina con una baronesa inglesa, lo hizo "ajena a los consejos de sus amigos y la opinión de Pierre" (p. 105). Estuvo en Haifa y visitó Jerusalén. El mayor W. F.Sinclair, que las había acompañado, les propuso visitar las ruinas de Palmira. Desde Damasco, partieron hacia Palmira. Como comenta la autora del libro, otras intrépidas viajeras europeas habían visitado ya las ruinas de Palmira. Lady Hester Stanhope fue la primera, en marzo de 1813, en visitar Palmira. La escritora Emily Beaufort, autora de una guía de Siria publicada hacia 1860 en Londres, habla de lo difícil y penoso que era el viaje a través del desierto, desde Damasco a Palmira. "En 1872 la periodista y viajera rusa Lidia Paschkoff visitó las ruinas en compañía de un pequeño séquito que incluía al cónsul ruso, a su dragomán, dos doncellas europeas, un fotografo francés y los sirvientes de ambos...." (p. 125).
A Marga se le ocurrió en seguida la idea de instalar a su familia en Palmira, donde su marido se podía dedicar a la cría de caballos. Se trasladaron desde el Cairo y en Palmira trataron con la guarnición francesa acantonada allí y con el jeque árabe de Palmira. Allí regentaron en 1928 un antiguo hotel que rehabilitaron con el nombre de Hotel Zenobia, en honor de la famosa reina de Palmira, que se enfrentó a los romanos en el s. III. Tuvieron reyes y viajeros entre los clientes del hotel. Estuvo, por ejemplo, la famosa escritora Agatha Christie y la escritora y fotógrafa suiza Annemarie Schwarzenbach (a las que hemos dedicado entradas en el Blog), Como anécdota, diremos que, según la autora del libro, "Aunque Marga tuvo varios y pacientes profesores desde su llegada a Palmira, nunca habló bien el árabe porque, en palabras de Marga "ninguna frase significa exactamente lo que se dice en ella y la complejidad de la gramática árabe es legendaria" (p. 145).
Parece que se entendió bien con los beduinos y no así con los militares del puesto de Palmira.



En 1933, Marga decidió peregrinar a la Meca. "Los motivos que llevaron a la condesa d´Andurain a protagonizar tan imprudente y peligrosa aventura es uno de los muchos misterios que rodean su vida" (p. 173). Se trataba de un viaje casi imposible y muy peligroso. Para ello se casó con un beduino y se convirtió al islam. Hizo lo imposible por convertirse en la primera francesa en penetrar en la Meca.



No voy a contar nada más sobre este episodio de su vida, ya que perdería interés la lectura del libro. Solo añadir que existe diversas fuentes que hablan de su vida. La propia Marga d´Andurain escribió una autobiografía, Le Mari-passeport, publicado en París en 1947, que era una recopilación de artículos que había escrito por entregas para Le Courrier de Bayonne, en el año 1934. Además, diversos artículos de prensa de la época hablaron de sus peripecias. Su influencia se extiende a su familia ya que su hijo Jaques trató sobre la figura de su madre en su libro "Drôle de mère" y la hija de este y nieta de Marga, Julie d´Andurain hizo una tesina (diplôme de Maîtrise) sobre su famosa abuela el año 1996 titulada "Marga d´Andurain (1893-1948) une Occidentale d´avant-garde en Orient". Actualmente es profesora de historia en la Universidad de la Sorbona, en París y especialista en historia del Mundo árabe contemporáneo.

El califato omeya y los condes francos (s. X)



Dentro del ámbito de las relaciones del Califato omeya de Córdoba con los reinos cristianos, presentamos a continuación el relato de un acuerdo de paz entre el Califa ´Abd al-Rahman III an-Nasir (el vencedor) y varios condes catalanes. El mediador en el acuerdo es un importante personaje judío de la corte cordobesa, Hasday ibn Shaprut, persona muy cultivada y de gran prestigio en su época. Llevó a cabo diversas labores diplomáticas en nombre de su señor, el califa de Córdoba.


I.- En este año hizo el secretario judío Hasday ibn Ishaq la paz con el franco Suñer, hijo de Wifredo, señor de Barcelona y sus distritos, exclusivamente en términos gratos a an-Nasir, enviando a Hasday a Barcelona para concluir dicha paz con su señor, Suñer…
"وفيها عقد حسداي بن إسحاق الإسرائلي ، الكاتب، السلم مع شنيير بن غيفريد الإفرنجي، صاحب برشلونة وأعمالها ، على شروط التي ارتضاها الناصر لدين الله وحدها ، وأشخص حسداي إلى برشلونة لتقريرها مع شنيير، صاحبها ، …



Hasday propuso a los notables de Barcelona que se sometieran a an-Nasir e hicieran la paz con él, a lo que accedieron algunos reyes (condes francos) como Unyu, uno de los principales, con sede en [no se entiende en el original árabe] que hizo acudir a la capital una delegación en su nombre, pidiendo salvoconducto para que los comerciantes de su país pudieran visitar al-Andalus, lo que le fue concedido, ordenándose a Nasi ibn Ahmad, caíd en Fraxinetum* y a los gobernadores de las Baleares y puertos costeros de al-Andalus respetar a los visitantes del país de Unyu y otros de su nación que habían entrado en la paz a condición de que se respetaran sus vidas, propiedades y contenido de sus naves, para que ejercieran su comercio como quisieran.

ودعا حسداي عظماء برشلونة إلى طاعة الناصر لدين الله وسلمه ، فأجابه جماعة من ملوكهم ، منهم أنجه ، أحد عظمائهم ، ودار قراره بأرض بابل ، وأرسل إلى الحضرة وفدا شاهدوا عنه ، وسأل تأمين تجار أرضه على الاختلاف إلى الأندلس ، فأجيب إلى ذلك ، ونفذ العهد إلى نصر بن أحمد القائد بفرخشنيط ، وإلى عمال الجزائر الشرقية والمراسي الساحلية بأرض الأندلس بتأمين جميع المختلفين من بلد أنجه ، وغيره ممن سولم من هذه الأمة ، على دمائهم وأموالهم وكل ما تضمنته سفنهم ، يتصرفون في تجارتهم حيث شاؤوا ،



Desde entonces.empezaron a llegar a al-Andalus sus navíos con gran provecho. Riquilda, hija de Borrell, señora de algunos francos, imitó a Unyu en su paz con an-Nasir, enviándole a su hombre de confianza, el judío Bernat, con peregrinas preciosidades de su país, que an-Nasir aceptó y retribuyó con otras más preciosas, agasajando a sus mensajeros.

فوردت مراكبهم إلى الأندلس من هذا الوقت ، وعظم الانتفاع بهم . وسلكت مرركلة بنت بريل ، مملكة على قومها من الإفرنج ، سبيل أنجه هذا في سلم الناصر لدين الله ، فأرسلت إليه برناط الإسرائلي ، ثقتها ، بغرائب من طرائف بلدها المستحسنة ، فقبلها الناصر لدين الله منها ، وكافأها بأنفس منها ، وأكرم رسلها ."



II- “El judío Hasday volvió a an-Nasir desde Barcelona a fines de Du l-qa´da (septiembre 940), en compañía del mensajero de Suñer, Gotmar, tras concluir todo esto según las condiciones que puso, la primera de las cuales era que dejase de ayudar y tratar a cualquier cristiano que no estuviera en paz con an-Nasir…”

"ثمّ قدم حسداي بن إسحاق الإسرائلي على الناصر من برشلونة في عقب ذي القعدة منها ، بعد أن أحكم ذلك كله ، ومعه غدمار رسول شنيير ، على الشروط التي اشترطها عليه ، وأولها أن يتخلى عن إمداد جميع النصرانية الذين ليسوا في سلم الناصر.…"




* Fraxinetum: enclave pirático dependiente del califa de Córdoba, situado aproximadamente en la zona de la actual Marsella.
Fragmentos de la crónica de Ibn Hayyan (المقتبس (الجزء الخامس).
Traducción Crónica del califa ´Abdarrahman III an-Nasir entre los años 912 y 942 (al-Muqtabis V), traducción, notas e índices de Mª Jesús Viguera y Federico Corriente, Zaragoza, 1981. Páginas: texto árabe 404-405 y 341-342 de la traducción.

martes 10 de noviembre de 2009

La identidad islámica de los moriscos. Homenaje a Míkel de Epalza [Congreso]




Míkel de Epalza (1938-2008) impulsó desde la Universidad de Alicante el estudio de la minoría morisca. Suyos fueron muchos estudios que abordaron tanto la personalidad islámica de los moriscos como su vida en el exilio magrebí, dos temas que le interesaron particularmente. Su magisterio en temas islamológicos, históricos y filológicos hizo de su labor una referencia obligada en este campo.

Precisamente la expulsión de los moriscos, de la que se cumplen en 2009 cuatrocientos años, fue el eje de muchos de los trabajos de Míkel de Epalza. En este Congreso, que quería ser un homenaje a su persona y que lo será finalmente a su memoria, se quieren traer a colación algunas de las cuestiones más centrales relativas a la vida y a la identidad de los moriscos.

Luis F. Bernabé Pons

PROGRAMA

LUNES, 23

11.00 h.

Inauguración: Josefina Bueno, Luis F. Bernabé

Luis F. Bernabé

"Míkel de Epalza: islam, moriscos, identidad, expulsión"

12.30 h.-13.45 h.

Bernard Vincent, "Las ordenanzas del obispo de Almeida para los moriscos de la diócesis de Cartagena".

16.00 h.-17.15 h.

Ana Echevarría Arsuaga, "De mudéjar a morisco en el Reino de Castilla"

17.15 h.-18.30 h.

Manuel Ruzafa, "El proceso de conversión de la minoría mudéjar en moriscos (1460-1526)"

MARTES 24

10.00 h.-11.15 h.

Leonard P. Harvey, "El islam del Mancebo de Arévalo"

11.15 h.-12.30 h.

Jesús Carrasco, "Moriscos y marranos: intereses cruzados"

12.30 h. - 13.45 h.

Luis F. Bernabé - José María Perceval, "Expulsados 1609. La tragedia de los moriscos"

16.30 h.-17.15 h.

Juan Carlos Villaverde, "Un códice morisco inexplorado de medicina (Ms. RAH Gayangos T15)"

17.15 h.-18.30 h.

Maribel Fierro, "De nuevo sobre los libros de los moriscos"

MIÉRCOLES 25


10.00 h.-11.15 h.

Mercedes García-Arenal, "Muhammad Alguazir y los libros de Pastrana"

11.15 h.-12.30 h.

Abdel-Hakim Gafsi, „Aproximación al estudio de los tagarinos en Bizerta a partir de una estela funeraria recién descubierta"

12.30 h.-13.45 h.

José María Perceval, "Cómo se expresa el 'Nosotros' morisco y el 'Nosotros' cristiano viejo que habla del morisco"

16.30 h.-17.15 h.

Ana Labarta, „La cultura de los moriscos valencianos"

17.15 h.-18.30 h.

Rafael Benítez, "El proselitismo morisco a través de un proceso inquisitorial"

JUEVES 26

10.00 h.-11.15 h.

Manuel Barrios Aguilera, "Del 'modo único y decoroso' de vindicar las 'invenciones' sacromontanas: la disertación de Urbina y Dusfusa"

11.15 h.-12.30 h.

Juan Bautista Vilar Ramírez, "Los moriscos del reino de Murcia: de los intentos de asimilación a la expulsión".

12.30 h.-13.45 h.

Conclusiones y clausura. Jesús Pradells, Luis F. Bernabé

miércoles 4 de noviembre de 2009

El sabor de la miel (reseña)




“Hay quien invoca a los espíritus. Yo invoco a los cuerpos. No conozco mi alma ni la de los demás, pero conozco mi cuerpo y sus cuerpos.
Eso me basta.”

Así da comienzo el libro de Salwa Al Neimi, autora de origen sirio asentada en París. Su libro, El sabor de la miel, es un texto provocador, directo, removedor de conciencias. Al Neimi no escribe una novela sino una crítica acerva contra el conservadurismo y la pacatería que, en materia sexual, domina al mundo árabe. Arremete contra la represión sexual y los tabúes sobre la sexualidad con los que creció.



“No soy la única ignorante. Parece ser que la ignorancia se ha generalizado en el período de decadencia sexual que vivimos actualmente” (p. 154).

“Me pregunto si las lectoras de Elaph entenderían algo del libro que redactó el jeque al-Suyuti para las mujeres en el siglo XIII sobre el arte de hacer el amor, visto que viven en la edad de piedra de la sexualidad.” (p. 155)

Además El sabor de la miel es un alegato a favor del sexo por el sexo para una mujer, fuera del matrimonio o de cualquier relación comprometida.

La obra en sí no tiene gran calidad literaria. La autora y su libro se han hecho famosos y han sido traducidos a varios idiomas por el tema que trata y cómo lo trata, ni más ni menos.

Lo más interesante de El sabor de la miel es que Al Neimi cita textos eróticos clásicos, de la rica tradición árabo-islámica “es un tesoro oculto que poca gente conoce” (p. 19), para apoyar su tesis de que el mundo árabe e islámico ha vivido tiempos mejores en lo que a las relaciones sexuales se refiere o, cuanto menos, tiempos en los que hablar del cuerpo, del sexo y del placer no era tabú.

“La libertad con que escribían los antiguos se burlaba de mí con su séquito de palabras que no me atrevo a pronunciar y tampoco a redactar.” (p. 19)

Para Al Neimi la lengua árabe es el idioma del sexo. Los textos clásicos a los que se refiere utilizan, sin pudor, gran cantidad de vocabulario relativo a las partes del cuerpo y el deleite sexual. En contraposición a esta riqueza expresiva medieval, critica que los árabes actuales, debido a la represión sexual, utilizan otros idiomas para hablar de sexo.

Sin embargo, y sin perder de vista la belleza de las citas y la desinhibición que reflejan frente a las relaciones sexuales, tampoco hay que idealizar ese pasado. De sexo y erotismo escribían sobre todo sabios de la ley, hombres de religión, que tratan las relaciones sexuales dentro del matrimonio como un tema más de la vida de todo musulmán. Es decir, nos parecen desinhibidos y exentos de tabúes pero su marco es la relación institucionalizada entre hombre y mujer. Eso sí, estos venerables sabios abordan el placer sexual como algo natural, y, aunque se refieren sobre todo a los hombres, no olvidan a las mujeres. Por otro lado, son textos cultos, inaccesibles para la gran mayoría de la gente en tiempos premodernos [véase "El islam y el placer sexual" de L. Bernabé y "Esparcimiento de corazones", Al-Tifasi [reseña] de M. Moreno en Araboislamica].

Destacar, por último, como excepción, los casos de Houba de Medina “famosa dama de la que no se salvó ningún hombre y que, al mismo tiempo, fue una lesbiana reconocida” (p. 103) y Al-Alfiya “a quien considero una de las más importantes adalides de la liberación de la mujer, la sexual, al menos. Es un personaje mítico” (169).

Salwa Al Neimi, El sabor de la miel. ¿Por qué una mujer árabe no puede hablar de sexo?, emecé, París, 2008. Trad. del árabe de Myriam Fraile.
Imágenes:1) portada del libro en su versión española, 2)Dos amantes, dibujo de Reza Abbasi, famoso pintor iraní de la corte del Shah Abbas (s. XVI)3) La escritora, Salwa Al Neimi, 4)Mujer escribiendo en la corte del Shah Abbas (1585-1627)

martes 27 de octubre de 2009

Estereotipos araboislámicos.

Buenos días a las y los lectores de araboislámica. Después de estar sin actualizar el blog desde verano, volvemos, por fin, a las andadas todo el equipo y para empezar con esta nueva etapa de artículos hemos elegido un tema que seguro que causará gran controversia.

Hablemos primero de cultura general. La sociedad es ese animal que alimenta su conocimiento y su saber de varias formas. Los hay que estudian simplemente para conseguir trabajos remunerados, los hay que buscan un conocimiento que varía con los años y el aprendizaje, los hay que no pueden acceder a estudios pero tienen la curiosidad de descubrir otras realidades distintas a lo que se les plantea, los hay que conocen de oídas, los que siguen dogmas establecidos y los comprenden que se necesita una lucha contra los imaginarios universales que persisten en cada uno de nosotros.

No se si habréis oído hablar de las tres “P” , es una teoría de un filósofo holandés llamado Teun van Dijk, según él las tres P son la élite de las sociedades, las personas que realmente tiene poder para hacer realidad un cambio, estos son: Profesores, Políticos y Periodistas. De estas tres P, los periodistas ocupan un lugar privilegiado ya que controlan uno de los medios que más cala en la gente: la televisión.

La mayoría de los occidentales podrían sacarse un par de carreras y sus correspondientes doctorados si dedicaran a estudiar la mitad del tiempo que dedican en ver la televisión. La caja tonta como vulgarmente se llaman, y este nombre dice mucho, se encuentra en la mayoría de los hogares, independientemente del estatus social al que pertenezcamos. Una caja que a veces deja de ser tonta y se convierte en un arma de poder e influencia en los seres humanos. Este arma funciona a base de repeticiones y estereotipos simples y entendibles por todos, como el blanco y el negro, el cielo y el infierno, Oriente y Occidente, cristianismo e Islam.

Por otro lado, hablemos de cine. Las películas occidentales, especialmente en Hollywood, se han ocupado de demonizar el mundo árabe, su cultura y sobre todo su religión. Como ya ocurría en la literatura francesa del S.XII, los árabes son percibidos de forma muy negativa, sin que la Europa del medievo dudara ni un solo segundo que lo que se les contaba era la verdad.
En libros como los cantares de gesta podemos observar deformaciones del Islam. Por poner un solo ejemplo, los nombres de los sarracenos empiezan por “Mal”: Maltruc, Malfren, etc., Según el primer y más importante Cantar de Gesta, el Cantar de Roldán, los sarracenos medievales adoraban a varios dioses y eran hombres impíos e hipócritas, que acababan maldiciéndolos cuando perdían alguna de sus batallas. Pues bien, si tienes una mínima idea de lo que supone ser musulmán y conoces la cultura araboislámica, esta imagen resulta ser una exageración absurda, sin pies ni cabeza, y debemos felicitar a la humanidad por ser conscientes de esto diez siglos después… ¿o no?

¿Cuál es la nueva imagen del árabe en estos tiempos? Parece que ya sabemos todos que árabes no se llaman Maltruc o Malfren, ahora son Mustafá y Mohamad adoran a un solo Dios pero son retrógrados, ortodoxos y terroristas, siempre en desacuerdo con los infieles y llevando su Yihad hasta el extremo. Eso es lo que vemos en la televisión y en el cine, historias medievales hechas para entretener pero que, desgraciadamente, influyen negativamente en Occidente. Por que seamos sinceros, la gente salta de su sofá como si se hubiera pillado un dedo con una puerta cuando escucha en la televisión la palabra marroquí, argelino, iraquí,… es curioso como en los medios de comunicación parece que es importantísimo dejar clara la nacionalidad del individuo y cómo en la sociedad eso se traduce en una antipatía a lo oriental, aunque hay que señalar que ese rechazo se concentra casi exclusivamente en la nación árabe y su supuesta problemática para convivir con cualquiera que no esté de acuerdo con su credo.


Si aún no os queda muy claro de lo que os hablo podéis ver el vídeo que aparece más abajo para haceros una idea del machaque ideológico y la deformación araboislámica a la que estamos sometidos los occidentales.
http://
En relación a este tema, os voy a presentar un libro muy interesante, del que he sacado algunos datos en mi entrada. Tiene un título que llama la atención:

Contra el Islam.
Y el subtítulo aclara a qué se refiere:
La visión deformada del mundo árabe en Occidente,
Está escrito por Laura Navarro García, Doctora en Comunicación Audiovisual e investigadora del equipo Minority Media.
Este libro trata temas tan interesantes como los estereotipos hacia lo árabe e islámico, el racismo en los medios de comunicación, la inmigración y la visión universal de los emigrantes dependiendo del lugar del que procedan, es decir que existe “el moro”: como árabe pobre principalmente originario de países del Magreb y en contraposición existe “el árabe” que ya no es inmigrante se convierte en turista llegado de países como Arabía Saudí. Qué racista puede ser el lenguaje, ¿verdad?

Unos de los capítulos que más me ha llamado la atención de esta lectura es el del cine el Hollywood con una mención especial a la industria que ha sido número 1 éxitos de taquilla desde hace décadas, solo desbancada hace 4 años por el grupo PIXAR, si señores y señoras estoy hablando de las películas de Disney a primera vista inocentes dibujos animados autorizados para todos los públicos pero que después del análisis de Laura Navarro esa supuesta inocencia infantil se convierte en un mensaje subliminal racista, sexista y estereotipado.

Centrémonos en la película de Aladdín, producida poco después de la guerra del Golfo constituye uno de los mayores éxitos de la compañía Disnney y es también uno de los ejemplos más controvertidos de estereotipación racista en Disney, en este caso referida a los árabes.

Vayamos por partes, al comienzo de la película podemos escuchar la canción titulada “Noches de Arabia” que describe la cultura árabe con un tono abiertamente racista:

“Vengo de una tierra, de un lugar lejano,
donde vagan las caravanas de camellos,
donde te cortan las orejas sino les gusta tu cara,
es cruel, lo sé, y qué” (Pag.200)

Siguiendo con esta línea autorizada para todos los públicos vayamos ahora a un nivel estético:

“Todos los malos llevan barba larga y bulbosas narices, ojos siniestros y marcados acentos y están constantemente empuñando la espada, por el contrario, Aladdín no tiene una nariz larga; tiene una nariz pequeña. No lleva barba ni turbante, no tiene un acento marcado, lo que le hace atractivo es que le han dado rasgos occidentales.” (Pag.201)

Por otro lado hay un desconocimiento total de la cultura árabe como ya os decía antes que sucedía en la literatura medieval donde se deformaba el Islam, pues bien, en Aladdín volvemos a encontrarnos con la problemática de los nombres árabes.
Cuando Aladdín va a pedir la mano de la princesa Jazmine se presenta como el príncipe Aba Boua, nombre que no existe en árabe y no sólo eso recuerden queridos lectores el arquetipo de mujer árabe que se nos presenta en esta película: mujeres con sujetadores casi transparentes que enseñan buena parte de sus senos y su vientres pero que esconden sus caras con velos.

Así que queridos lectores plantéense que tipo de películas son realmente “inocentes” .
Películas como Pocahontas, El libro de la selva, Aladdín o el Rey León estas películas están cargadas de representaciones y códigos a través de los cuales a los niños se les enseña que l,os personajes que no llevan la impronta de la etnicidad blanca y de la clase media son culturalmente inferiores, desviados, no inteligentes y constituyen una amenaza.

Y para quien no esté totalmente convencido aún del daño que ha hecho Disney al imaginario occidental preguntaos algo: ¿por qué la única historia amorosa de Disney que no acaba con un “Fueron felices y comieron perdices…” es la de Pocahontas?
Un saludo.

lunes 6 de julio de 2009

Ser mujer y musulmana (reseña)


El libro que presentamos hoy es el trabajo de la profesora del Departamento de Filología Semítica, Sección Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Barcelona, Dolors Bramon. Es especialista en historia de al-Andalus, especialmente de sus minorías y del pasado islámico de Cataluña. Además ha escrito sobre geografía y geógrafos árabomusulmanes y tiene varios trabajos sobre el tema de la mujer en el islam.

En esta obra nos acerca a los distintos condicionamientos ideológicos, sociales y religiosos que marcan, en mayor o menor medida, la vida de las mujeres que viven en países musulmanes. Obviamente, advierte la autora de que, analizando en su libro las creencias esenciales, “las diversas escuelas jurídicas, las costumbres seculares de los diferentes pueblos que hoy son islámicos, la diversa situación social o económica, el hecho de que los fieles pertenezcan al mundo urbano o al rural o a determinada clase social, muchos otros factores … han determinado diferencias que influyen en todos los ámbitos de la conducta de los musulmanes.”, p. 150.

El libro se divide en los siguientes apartados: Introducción, 1. De la igualdad absoluta a las diversas desigualdades, 2. Las desigualdades fisiológicas, 3. Las desigualdades sociales, 4. Las desigualdades que no proceden de la doctrina del islam, 5. Hacer y deshacer tópicos, epílogo, glosario y bibliografía.

Ya desde los títulos de los capítulos la autora sitúa al lector ante el tema de la desigualdad entre la mujer musulmana y el hombre musulmán, desigualdad que proviene de campos diversos. El libro empieza con una idea esencial, rotunda, y de gran importancia, desde mi punto de vista:

“Las religiones no suelen llevarse bien con las mujeres. Éstas han sido –y siguen siendo- las grandes olvidadas y marginadas de las diferentes instituciones religiosas, que están organizadas en su mayoría, por no decir en su totalidad, de manera jerárquico-patriarcal y desarrollan un discurso androcéntrico legitimador de la discriminación de género apelando, con frecuencia y sin fundamento, a los fundadores e incluso a la propia divinidad”, p. 11.

A lo largo del libro, Dolors Bramon va desgajando los textos en los que se basan las relaciones de género en el islam. Es decir, se refiere al tratamiento de la mujer en las tres fuentes escritas básicas de las que se extrae la concepción de la mujer en el islam: el Corán, la suna y la sharía. Es decir, el Corán, texto sagrado de los musulmanes que consideran palabra divina; la suna, recopilación de hechos y dichos del Profeta Mahoma y sus primeros seguidores que formaron la primera comunidad musulmana. Su manera de actuar y de responder a los retos de su tiempo conforman la segunda fuente de derecho en el islam. La sharía o derecho islámico, es decir, y en palabras de la autora: “la ley que resulta de unificar la normativa contenida en el Corán y en la Suna, juntamente con la jurisprudencia elaborada por lo ulemas.”, p. 37.

No obstante, en la introducción, la autora se hace eco de nuevas corrientes de pensamiento, que podemos definir como musulmán, -dentro y fuera de las sociedades islámicas-, que busca nuevas lecturas e interpretaciones de los textos fundacionales - Corán y Suna- en aras de reformular el derecho islámico y de modernizar las sociedades musulmanas, desde sus propios presupuestos y referentes ideológicos. Obviamente, este replanteamiento y relectura de los textos fundacionales del islam que se da en la actualidad en distintos ámbitos geográficos y entre muy diversos intelectuales, afecta muy concretamente a la mujer musulmana y a su concepción en la actualidad. Por eso, Dolors Bramon nos presenta una serie de nombres como botón de muestra del gran número de pensadores musulmanes “que luchas por modernizar el islam y por islamizar la modernidad”, p. 39.




Tras la introducción, el libro entra en la cuestión de la igualdad religiosa. Es decir, como receptores del mensaje divino y seres humanos sometidos a Dios, hombres y mujeres son iguales. Espiritualmente no hay diferencia entre unos y otros. A partir de esta idea, Ser mujer y musulmana se dedica a desgranar y explicar en qué consisten las desigualdades y, sobre todo, cuál es su justificación, en qué bases se asientan y por qué.



De este modo, responde a una serie de preguntas clave que, sobre todo desde Occidente, nos hacemos y que constituyen un motivo de desencuentro entre la cultura áraboislámica y la europea, por llamarla de alguna manera. ¿El Corán habla de pegar a las mujeres?, la ablación o extirpación del clítoris, ¿procede de la doctrina del islam?, ¿Es obligatorio el uso del velo?, etc.


Además de estas preguntas que suscitan polémica y sobre las que todo el mundo parece tener opinión irrefutable, hay toda otra serie de cuestiones muy interesantes y que una persona que conozca hasta cierto punto el mundo del islam o se sienta atraída por él se puede plantear: ¿qué opina el islam de la virginidad?, ¿Está admitido el uso de preservativos desde un punto de vista islámico?, ¿Y el aborto?, ¿Cómo se ven en la cultura islámica las relaciones lésbicas?, etc. En este libro encontrará la respuesta a estos y a otros muchos temas, de forma concisa, precisa y sin afán de exhaustividad, como es obvio con un tema tan extenso.


Presentadoras del programa "Kalam Nawaem", del canal árabe por satélite MBC

El capítulo 5. “Hacer y deshacer tópicos” es algo diferente a los anteriores. Está dedicado a los harenes, uno de los “espacios islámicos” que más elucubraciones ha producido en las mentes occidentales. Es el capítulo que más alusiones históricas tiene y está muy conseguido en su conjunto.

El epílogo está dedicado a la muerte y la otra vida. En el se hace patente las diferencias o desigualdades entre musulmanes y musulmanas. En palabras de la autora: “Es obvio que la oferta de las huríes como una de las delicias celestiales no puede tentarles… Entre los intentos de describir los placeres del Paraíso femenino destaca, en primer lugar, la promesa de matrimonio a todas las musulmanas, ya que se considera que es el estado que más desean las mujeres”, p. 149.

La autora declara en las conclusiones su pretensión de objetividad: “he querido limitarme a una transmisión y a una exposición de conocimientos sobre el estatuto de las mujeres que practican el Islam … he prescindido expresamente de mis opiniones personales.” No obstante deja traslucir en varios momentos sus ideas, a veces no exentas de ironía y cierto humor. De hecho, creo que es un tema en el que es casi imposible no posicionarse, aunque ello no reste valor, obviamente, a la labor académica que es clara en este libro.



Ser mujer y musulmana, Dolors Bramon, Biblioteca del islam contemporáneo, Ediciones Bellatera, Barcelona, 2009. Primera edición en catalán, 2006. Traducción del catalán por José Miguel Marcén.

sábado 20 de junio de 2009

Chicago (reseña)



Chicago es la segunda novela del escritor egipcio Alaa Al Aswany, autor de El edificio Yacobián. Su primera novela alcanzó un gran éxito en Egipto y fue traducida a varios idiomas, entre ellos al castellano. También fue llevada al cine por el director egipcio Marwan Hamed. Y es una estupenda adaptación que os recomendamos [véase reseña de El edificio Yacobián en este blog]. Chicago ha seguido los pasos de El edificio Yacobián y, tras su enorme éxito de ventas en su país natal, ha sido traducida también a distinto idiomas. En español se ha publicado este año en la editorial Maeva y ha sido traducida por Álvaro Abella.
Al Aswany escribe en un árabe moderno fácil de leer, sin grandes complicaciones de estilo ni de vocabulario y bastante accesible para alumnos de últimos cursos de árabe. No utiliza ni el vocabulario ni las estructuras, mucho más clásicas, de grandes escritores egipcios como Yusuf Idris o Naguib Mahfuz. A pesar de hacer bastante uso del diálogo, no escribe en dialecto egipcio, a diferencia de Khaled al Khamissi, autor de Taxi, libro anteriormente comentado en Araboislámica.
Esta vez, como su título indica, las distintas tramas entrecruzadas, se sitúan en la ciudad de Chicago. La novela comienza con bosquejo histórico de la ciudad para después pasar a tratar de una de las protagonistas, Shaimaa Mohamady, que, tras conseguir una beca para ir a estudiar a la Universidad de Illinois “llegó de Tanta a Chicago así, de golpe y porrazo, sin preámbulos ni preparación, como quien se tira al mar con la ropa puesta y sin saber nadar” (p. 11). Allí conoce a otros egipcios becarios como ella y Al Aswany va introduciendo, poco a poco, a otros egipcios asentados en Chicago y nos introduce en sus problemas, frustraciones, esperanzas y la relación que guardan tanto con Estados Unidos como con su país de origen, Egipto.

Al igual que el Edificio Yacobián, en la novela nos encontramos diversos personajes, siendo difícil destacar a uno como protagonista principal por encima de otros. Los personajes no son caracterizados con gran profundidad sino que responden a tipos determinados: el político corrupto, el fundamentalista hipócrita y trepa, el extremista de izquierdas muy crítico con el gobierno egipcio, el cristiano copto igualmente crítico con el gobierno egipcio, etc. Cada uno de ellos plantea cuestiones que se refieren más a corrientes ideológicas, políticas o religiosas que a personas de carne y hueso.



La finalidad de la novela es clara, abrir los ojos al lector medio y educarlo. Se plantea el tema de la drogadicción en una chica joven y los modos que los padres deben prevenirla o luchar contra ella. Se habla de la satisfacción sexual de la mujer y de los modos de conseguirla. Se trata abiertamente de la tortura en Egipto, de la corrupción política, de la discriminación a la minoría copta, de la relación entre un árabe y una judía, etc.
El más claramente educativo es el de los modos de satisfacción femenina. Es el capítulo 27 en el que Chris, una americana casada con un egipcio pero con problemas matrimoniales, se decide a entrar en un Sex shop para comprarse un vibrador. Casualmente, el establecimiento cuenta con una experta sexóloga que le informa sobre la diferencia entre orgasmo clitoridiano y vaginal, el punto G y las excelencias de los vibradores, sobre todo, como liberadores para la mujer de la dependencia de un hombre en la obtención de placer. Todo un alegato feminista defendido por este más que atrevido escritor egipcio.

Sin embargo, los personajes femeninos que aparecen no son felices. No logran lo que quieren y, en último término, Al Aswany relata relaciones de pareja insatisfactorias, debido a los condicionantes culturales y a las convenciones sociales.
La ironía se mezcla con la crítica social como en el pasaje siguiente en el que Salah, un egipcio asentado en Chicago, consigue localizar y hablar por teléfono con su antigua amiga-novia, a la que nunca volvió a ver pero que no había olvidado.

“-¿Salah? ¡No puede ser! ¿Eres tú?- a pesar del paso del tiempo, su voz todavía conservaba la ternura de antaño.
- ¿Te llamo en un mal momento? No quiero molestarte si tienes trabajo.
- Salah, soy funcionaria del Gobierno egipcio. Nuestra tarea se limita a estar en la oficina, nada más. Siempre tenemos tiempo libre.

Salah le preguntó cómo estaban las cosas en Egipto.
-Egipto está peor que nunca, Salah –le respondió consternada-… No hay democracia, y no nos hemos librado del subdesarrollo, la ignorancia y la corrupción. Todo va a peor. Las ideas reaccionarias se extienden como una plaga. Imagínate, en mi departamento trabajan cincuenta funcionarias. ¿Te quieres creer que yo soy la única musulmana que no lleva velo?
- ¿Cómo ha podido cambiar tanto el país?
-La represión, la pobreza, las injusticias, la falta de esperanza en el futuro… En realidad, lo que está viviendo el país no es una verdadera religiosidad, sino una depresión generalizada que se manifiesta a través de un extraño exhibicionismo religioso.” (pp. 279-280, cap. 32)


La novela no tiene un final cerrado, es decir, no todas las historias abiertas se cierran, dado el número de personajes. No obstante, las que lo hacen no son optimistas. Reflejan la idea de que la presión del aparato estatal, la corrupción y los intereses político-económicos dominan al individuo y su vida y que no es posible escapar de esas redes.



Imágenes: 1)Portada del original árabe de Chicago, 2)Fotograma de la película, con el gran actor Adel Imam, 3) Campus universitario de Illinois, 4)Portada de la versión inglesa de Chicago, 5) Ciudad de Chicago, 6) Portada de la versión española de Chicago, 7) Alaa Al Aswany.

martes 2 de junio de 2009

La mujer de junio: Asma Lamrabet



Asma Lamrabet, médico marroquí y autora comprometida con la problemática de la mujer en el Islam, es una representante del feminismo islámico, corriente cada vez más extendida entre las mujeres musulmanas. El llamado feminismo islámico se posiciona como una tercera vía, entre el feminismo laico, de influencia occidental y la concepción de la mujer dada por las islamistas. Tal vez sea la corriente más compleja y llena de matices, la que busca un Islam moderno adaptado a los nuevos tiempos.

Muy brevemente, las bases del feminismo islámico se pueden resumir en los siguientes tres puntos:

1) Parte de la conciencia de que la mujer ha estado y sigue estando oprimida por su género, y trata de obtener la liberación de esta opresión y desarrollar una sociedad con más igualdad en que mejoren las relaciones entre hombre y mujer.
2) Sostiene que las interpretaciones islámicas existentes per se, sin ninguna otra vía o medio de pensamiento, son suficientes para defender los derechos de la mujer y consolidarlos.
3) Se basa en el Corán y en los hadices pero argumentan que hay que hacer una nueva lectura de los textos sagrados, lejos de la oficial y tradicional, hecha por hombres en sociedades profundamente patriarcales. Es decir, proponen una relectura, una reinterpretación femenina y feminista de Corán y las tradiciones del profeta Mahoma.

Asma Lamrabet nació en Rabat (Marruecos). Vivió algunos años en Barcelona, donde su marido fue cónsul de Marruecos y ella hizo prácticas de medicina en el Hospital de la Vall d´Hebron. También residió en Canadá donde escribió, en colaboración con otros autores el libro Québécois et musulmans main dans la main pour la paix (ed. Lancôt). Actualmente es una eminente hematóloga en el Hospital Universitario Ibn Sina en su ciudad natal.

Ha dedicado diversos artículos y libros al tema del Islam y la mujer. Es autora de: Aisha au l´Islam au féminin (Tawhid, 2003), publicado en castellano en 2009, y Le Corán et les femmes: une lecture de libération (2007, traducido al catalán (2009, ed. Abadia Editors). Su afán es reinterpretar las fuentes y las figuras más relevantes del Islam original desde una perspectiva femenina y feminista.





Asma Lamranet cuenta su evolución personal: “cuando era joven era “bastante rebelde” respecto a un islam “escleroso en el que se permitía la opresión de las mujeres en nombre de la religión”. Asma no era practicante y se alineaba junto a la lucha feminista occidental que se apartaba de la religión. Quince años después lleva el velo y explica que el modelo laico de emancipación de las mujeres ha sido un fracaso en los países musulmanes, en los que se percibe como otra manifestación del colonialismo. “Nos guste o no, el islam es ineludible en nuestras sociedades”.

Por eso está convencida de que una “tercera vía” apoyándose en las referencias culturales musulmanas tiene más posibilidades de mejorar concretamente el destino de las mujeres, en los países musulmanes, que el feminismo de corte occidental, que considera radical, que condena el islam como una religión opresora en sí misma.

Dice Asma Lamrabet: “es necesario destacar, actualmente, la emergencia de una verdadera conciencia femenina musulmana que, aun contestando al orden social tradicional, intenta compaginar el aporte positivo de un universo occidental que es fuente de saber, progreso y derechos con un referente espiritual y cultural revivificado y contextualizado”, en “La problématique de la femme musulmane au centre du dialogue des cultures”.

Es presidenta de GIERFI (Groupe International d´Etude et de reflexion sur la femma en Islam). Ella lo define como “un grupo de mujeres de orígenes muy diferentes, tanto geográficamente como culturalmente, que quieren promover una pensamiento alternativo sobre la cuestión de las mujeres en el Islam”. Su objetivo es elaborar nuevas reflexiones y estimular ideas para responder a los diferentes desafíos a que se enfrentan las mujeres musulmanas en los debates contemporáneos socio-políticos o religiosos por todo el mundo.

Si quieres saber más de Asma Lamrabet puedes consultar su página web personal: http://www.asma-lamrabet.com y la de la asociación: www.gierfi.com

lunes 1 de junio de 2009

Tawfiq al-Hakim


Tawfiq al-Hakim


Es uno de los más grandes novelistas y dramaturgos egipcios del siglo XX. Nació en el año 1898 en el seno de una familia acomodada de Alejandría, aunque algunos investigadores desplazan su fecha de nacimiento al año 1902. Su padre trabajó en la administración del Ministerio de Justicia de la provincia de al-Buhayra. Se trasladó a El Cairo para seguir con sus estudios de bachillerato después de haber terminado sus estudios de primaria y secundaria en al-Buhayra. En 1921 terminó sus estudios de bachillerato y, siguiendo los consejos de su padre, ingresó en la facultad de derecho. Cuatro años más tarde terminó su carrera y empezó a trabajar en un bufete, pero su padre quiso que siguiera con sus estudios y obtener el doctorado, por lo que le consiguió una beca de estudios en Francia.
Tawfiq al Hakim junto a Nagib Mahfuz

Al-Hakim viajó a París, donde permaneció tres años. Allí entró en contacto con el mundo literario europeo, más preocupado por su segunda vocación, la literatura, que por los estudios jurídicos, lo que finalmente desembocó en que su padre le mandase de vuelta a Egipto. En 1928, empezó a trabajar para el Ministerio de Justicia como ayudante de la fiscalía en unos pueblos rurales de la provincia de Tanta, experiencia que dió lugar a su obra maestra de 1937, Diario de un fiscal rural[1], novela autobiográfica en la que un joven fiscal suplente se enfrenta a un mundo campesino. Escrita con un humor especial que no retrocede ante el horror, es al mismo tiempo una crónica de denuncia social, una crítica irónica del funcionamiento de la justicia y una reflexión sobre la eterna miseria del campesino egipcio, hundido en la pobreza y víctima de todos los regímenes que se han sucedido en el poder. Durante el periodo que ejerció como fiscal hasta 1934 no abandonó sus aficiones literarias y en 1933 publicó El alma reencontrada,[2] novela dedicada al renacer del nacionalismo egipcio, donde vaticinaba la llegada de un líder carismático que llevaría a la nación hacia la libertad; por esta novela Naser consideraría a Tawfiq al-Hakim como el padre espiritual de la revolución de julio de 1952. Algunos críticos resaltan su realismo costumbrista, teñido de cierto pesimismo, junto con su formación francesa, de la que se destaca la influencia del simbolismo de Maeterlinck. Esto ha hecho que algunos, seguramente con mejor voluntad que acierto, le consideren el Flaubert egipcio. Una de sus características más reconocibles es su capacidad para inspirarse y trabajar con varias fuentes de distinto origen. De la herencia arabo-islámica extrajo temas como el de Sherezade, escrita en 1934[3] e inspirada en uno de los cuentos de Las Mil y Una Noches, mientras que en el Corán encontró el tema de una de sus obras teatrales más conocida, La gente de la caverna,[4] que salió a la luz el año 1933, y en donde presenta el problema del hombre con el tiempo exponiendo el problema sicológico y sociológico de cómo enfrentarse al presente con una mentalidad del pasado. Por otro lado, Tawfiq al-Hakim es un hombre profundamente preocupado por los temas de su tiempo, con una predilección por la mitología como instrumento literario que, con una sabia reactualización, le sirve de lente de aumento para mostrar problemas actuales. Así ocurre en su drama Salomón el mago, publicado en 1943, en el que un hombre llega a dominar las fuerzas oscuras de la naturaleza en su propio provecho, escrita sobre la plantilla del Salomón islámico, dominador de los genios, o en Edipo rey, escrita en 1949, moldeada sobre el mito griego, que muestra la angustia irreparable del ser humano ante su destino.[5]

De la herencia egipcia faraónica destila el autor la obra teatral “Isis”, escrita en 1955[6] . En ella, según palabras del propio Tawfiq al-Hakim, “No pretendemos… dibujar la vida cotidiana de los egipcios antiguos ni exponer sus creencias, sino resaltar, de una forma nueva y humana, los personajes de una epopeya y mostrar su significado de un modo comprensible para todas las épocas, y en especial para la época moderna”.












[1]Tawfiq al Hakim,Yawmiyyat na´ib fi-l- aryaf, El Cairo: al-Hay´a al-Misriyya al-Amma li-l-Kitab, 1995. Existe una maravillosa traducción al castellano de Emilio García Gómez: Diario de un fiscal rural, Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura, 1955.
[2] Tawfiq al Hakim, Awdat al-Ruh, El Cairo: Maktabat Misr, 1988.
[3] Tawfiq al Hakim, Shahrazad, El Cairo: Maktabat Misr, 1988. Véase la no menos excelente versión española de Pedro Martínez Montávez: Shehrezada: poema dramático en siete cuadros, Tawfiq Al-Hakim; versión y estudio de Pedro Martínez Montávez, Madrid: Instituto Egipcio de Estudios Islámicos, 1977.
[4] Tawfiq al-Hakim, Ahl al-Kahf, El Cairo: Maktabat Misr, 1988. Véase Tawfiq al-Hakim, Teatro: La gente de la caverna y tres piezas en un acto: la casa de las hormigas, De la noche a la mañana, El canto de la muerte, Madrid, Instituto Hispano-Árabe de Cultura, 1963.

[5]Tawfiq al-Hakim, Al-Malik Adib, El Cairo: Maktabat al -Adab, 1991.
[6] Tawfiq al-Hakim, Izis, El Cairo: Dar Misr li-l-Tiba´a, 1988. Traducida al castellano por Hany El Erian, Madrid: Instituto Egipcio de Estudios Islámicos en Madrid, 2008.

viernes 22 de mayo de 2009

El Jardín maravilloso III [final]



Le atrapó un sueño: misteriosamente, desde algún sitio desconocido, una maravillosa ave llegó volando y se posó en su pecho. De repente, el pájaro comenzó a cantar con una voz prodigiosa:
- ¡Oh, buen muchacho! ¡Olvida, olvida tus penas! Los pájaros libres no pueden devolverte el oro, pero te recompensarán por tu misericordia. Despierta rápido y verás algo que secará del todo tus lágrimas.
Tras esto el ave voló y desapareció. El joven abrió los ojos y quedó inmóvil de asombro; toda la ancha estepa estaba cubierta de aves maravillosas, entretenidas en un asunto incomprensible.



Los pájaros hacían hoyos en la tierra con sus garras, dejaban caer en ellos con el pico semillas blancas y de nuevo los cubrían con las alas. El muchacho se movió un poco, y en ese mismo instante, los pájaros alzaron el vuelo. Y de nuevo el día se tornó noche, y de los aletazos de sus alas, en la tierra se produjo un huracán. Pero tras esto se produjo un milagro mayor: de cada hoyo que habían hecho las aves, crecieron de repente verdes vástagos que crecieron cada vez más y más alto, y rápidamente se convirtieron en árboles fuertes y frondosos espléndidamente decorados con hojas brillantes. No pasó apenas un instante cuando las ramas de los árboles se abrieron majestuosamente y se cubrieron de flores preciosas nunca vistas, dotando al aire de una dulce fragancia. A continuación, las flores volaron por todas partes y en su lugar, aparecieron en las ramas esplendorosas manzanas doradas.
Los sublimes manzanos, recubiertos de corteza, exactamente de ámbar, no podían contarse. Entre los esbeltos troncos, se divisaban por todas partes fértiles vides, claros prados, cubiertos de una suntuosa capa de hierba y brillantes tulipanes. Los umbrosos senderos se recubrían de delicados pétalos de flores, que íban cayendo de los árboles. A los lados de los caminos, musitaban sonoramente los royuelos, que se llenaron de piedras multicolores que parecían piedras preciosas. Y por encima de su cabeza, revoloteaban, incesantes, aves, gorjeando sin parar, tan bonitas y de tan bellas voces, que le hicieron pensar al joven que estaba soñando.
El muchacho, maravillado, miró por todos lados sin creer lo que veían sus ojos. Para mostrarse a sí mismo que todo era real, empezó a gritar con fuerza y claramente escuchó su voz que, repetidamente, se desvanecía en el eco. El paisaje no desapareció. Entonces, reunió todas sus fuerzas para abandonar el lugar y dirigirse hasta la kibitka del sabio y contar todo lo que había sucedido. Cuando escuchó toda la historia, el sabio y los tres discípulos, junto a Asa y Hasan y sus hijos, rápidamente se pusieron en camino para ir a ver el jardín con sus propios ojos.

En muy poco tiempo, el rumor sobre el jardín milagroso se extendió por todas las estepas. Los primeros jinetes en llegar al jardín fueron hueso blanco*. Pero tan pronto como éstos alcanzaron el lindero, ante ellos apareció una gruesa verja cerrada con candados de hierro. Entonces, los hueso blanco se apearon de su silla e intentaron tocar las manzanas doradas a través de la reja.
Pero cada uno de ellos que tocaba un fruto, rápidamente perdía la fuerza y caía medio muerto al suelo. Viendo esto, los jinetes hueso blanco regresaron con sus caballos a sus aulos, muertos de miedo y terror.
Tras ellos, al jardín acudieron grupos de pobres. Antes de que llegaran, los candados cayeron solos al suelo y las grandes puertas se abrieron. El jardín se llenó de gente, de hombres y mujeres, de viejos y niños. Éstos paseaban por sus senderos, se calentaban con los pétalos, aunque éstos no se marchitaban. Las personas bebían de los royuelos, y el agua no se enturbiaba. La gente cogía los frutos de los árboles, pero éstos no menguaban. No cesaron de escucharse durante todo el día en el jardín el sonido de las dombras, canciones alegres y fuertes risotadas.
Cuando llegó el anochecer y a la tierra descendió la oscuridad, de las manzanas brotaron suaves luces azules, y los pájaros entonaron un bella y dulce melodía. Entonces, los pobres se acostaron sobre la fragante hierba bajo los árboles y durmieron profundamente, felices y contentos por primera vez en toda su vida.

FIN



* Durante los años del Janato kazajo (s.XV-XVIII), la sociedad se dividía en dos grupos sociales, diferenciados no sólo por su condición económica, sino sobre todo por sus vínculos de sangre con los gobernantes mongoles, que se reflejaba en su condición dentro del Derecho. Ello explica los dos términos con los que se conocía a los dos grupos sociales. Unos habitantes eran los ak suiek, es decir, los hueso blanco, a los que no sólo se prescribían los chingisidos o descendientes de Gengis Khan, sino también los hodjas y los descendientes de compañeros de lucha del profeta Muhammad. Los chingisidos, por derecho de nacimiento, adquirían el título de sultán y podían aspirar al trono del janato en cualquier estado donde se observaran y guardaran las tradiciones del imperio mongol. Ellos no pertenecían a ninguna tribu. Los demás habitantes formaban el resto de la sociedad, y se les conocía bajo el nombre de kara suiek, los huesos negro. Este atributo lo adoptaban de manera natural al nacer y no dependía de su situación económica o espiritual.

Imágenes: 1)Ave Kazaja,2,3)Aves volando, 4)Árbol con pájaros (Cendón), 5)dombras, 6)Guerreros mongoles.

Cuento popular kazajo. Traducción del ruso. Extraído de Б.М.Сидельникова, Казахские народные сказки // Қазақ Халық Ертегілері, Үш томдық, Жазушы Баспасы, Алматы 1971 (B. M. Sidelnikova, Cuentos nacionales kazajos, Tomo III, Ed.Ŷazuzi, Almaty, 1971).

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