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jueves, 1 de noviembre de 2007

Mahoma

Mahoma nació en el año 570 en la Meca. Su padre había muerto antes de que viera la luz y su madre falleció cuando él tenía 6 años. Mahoma fue entonces a vivir con su abuelo, y luego (alrededor del año 578), a casa de su tío Abu Talib, que lo cuidó hasta su muerte (619). Mahoma fue conductor de caravanas y se casó más o menos a los 25 años con la adinerada viuda Jadiya, 20 años mayor que él, a la que fue fiel y de la que estuvo enamorado hasta que murió. El matrimonio tuvo tres hijos y cuatro hijas; los varones murieron en la infancia. En el año 610, a los 40 años, Mahoma tuvo su primera revelación, descrita en la azora 96, la más antigua del Corán: el ángel del Señor se dirigió a él y le ordenó: “¡Lee!” o “¡Recita!” (en árabe “¡Iqra!”). Cierto tiempo después de la primera prueba, a la que siguieron dudas y depresiones, Mahoma aceptó su misión como “enviado de Dios” (rasul Allah). Habló con los mequíes (habitantes de La Meca) de sus visiones, exhortó a combatir contra la indiferencia social y el mero afán de obtener bienes materiales y luchó contra el antiguo politeísmo árabe, especialmente contra la idea de “asociación” (shirk) de dioses secundarios e hijos de dios con el único dios, Alá. La situación de Mahoma en La Meca se hizo cada vez más difícil después del año 620, ya que él, en su lucha contra el politeísmo pagano, fue cada vez más intolerante y sus enemigos se burlaban y le humillaban por ello. Así pues, Mahoma decidió en el año 622 emigrar (Hégira) con sus seguidores a al oasis de Yathrib (posteriormente llamado Medina), viaje que marcó el comienzo del calendario islámico. Una vez allá, Mahoma abandonó sus exhortaciones y prédicas para convertirse en un estadista perspicaz y juez político.

Las azoras del Corán de la época de Medina muestran la seguridad con que Mahoma y los musulmanes creían que su suerte en la batalla estaba determinada por Dios. Pero sobre todo Mahoma consolidó su comunidad calmando hábilmente las tensiones entre los antiguos creyentes de La Meca (sus primeros seguidores) y los nuevos creyentes de Medina y alrededores. Finalmente, en enero de 630, Mahoma volvió victorioso a su ciudad natal, La Meca, donde se mostró cada vez más tolerante con sus anteriores detractores, “purificó” la Kaaba de ídolos y declaró el peregrinaje a la Meca como una institución musulmana. Poco después de su “peregrinaje de despedida” a La Meca en marzo del año 632, Mahoma murió en Medina en ese mismo año tras una breve enfermedad, mientras planeaba la conquista de Bizancio y Persia.

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