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lunes, 2 de julio de 2012

Vino dulce de Amira Hassan (traducción). Segunda parte





Dos días después tuve el segundo sueño, todavía con la sensación de malestar que me había dejado el primero. Era una sensación sin lógica. Sentía que mi amor por Radi había aumentado y deseaba que me cogiera entre sus brazos como había hecho en el sueño pero no lo hizo. Ni siquiera había renunciado a su difícil tarea. Aquel día en el trabajo y antes de que tuviera el segundo sueño, decidió ponerme la mano en el hombro mientras me decía lo que tenía que hacer. ¿No os había comentado que tiene un cargo superior al mío? Si no os lo he dicho, pues ahora ya lo sabéis. Me puso la mano en el hombro mientras andaba a mi lado hablándome del trabajo con mucha inocencia. Su brazo era cálido y me provocó un escalofrío. Naturalmente notó mi confusión porque si no, ¿por qué sonrió levemente y le temblaron los labios? Terminó lo que estaba diciendo mientras observaba la agitación de mi pecho para calibrar por su experiencia hasta dónde llegaba mi confusión. Y, de vez en cuando, presionaban suavemente, con delicadeza, sus dedos sobre mi hombro. Cuando estuvo seguro de que yo había llegado a un nivel en el que no era lógico equivocarse - por lo menos en ese momento-, me quitó la mano del hombro, sonrió, me dio las últimas indicaciones y se alejó, feliz del trastorno hormonal que me había provocado.
Había dicho que esto ocurrió antes de mi segundo sueño. En esta ocasión yo no me vi en el sueño sino que lo hechos ocurrieron a mi alrededor. Normalmente estos sueños me impresionan más que los que salgo yo, porque me resultan más reales. Veía a Radi sentado en frente de mí leyéndome una poesía. Estábamos en una casa grande con un calefactor y una mecedora en la que él está sentado. Lee en voz alta. No logro distinguir lo que dice pero me siento muy a gusto. No importa lo que diga, lo importante es que es su voz. Sus finos labios siguen moviéndose despacio para que yo le entienda y levanta la ceja izquierda cuando le asombra una palabra al leerla. Los detalles del sueño se fueron reduciendo hasta quedar en uno sólo: su voz. La escuchaba, le veía, la tocaba y me reclinaba sobre ella. Mis nervios se relajaron por completo, como si hubiera perdido la conciencia. Acabé tumbada sobre su voz. Era suave, cómoda y cálida y me quedé dormida. Entonces me desperté.


         
  Conviví con el sueño, aunque solo fuese un sueño, y me fui a trabajar. Pero ese día no había venido Radi. Me sentí muy triste pero respiré con tranquilidad porque, durante un día entero, estaría en el trabajo con los nervios templados. Pero al final de la jornada no podía irme, tenía una única idea en la cabeza y era que tenía que verlo. Recordé que al día siguiente era fin de semana y que tampoco lo vería. Sentí que no podía salir por la puerta de la oficina con la misma sensación que un espíritu que tiene cuentas pendientes y se niega a abandonar el mundo de los vivos. Finalmente me fui, pero no a mi casa sino a casa de una amiga. Decidí ser sincera conmigo misma y como había decidido deprimirme me deprimí a conciencia. Cogí una botella que había sobre su escritorio que parecía de vino, después descubrí que era vino tinto. Me serví una copa y me senté junto a mi amiga. Estaba concentrada escribiendo en el ordenador. Me alegré de que estuviera ocupada pues así me dejaba mi espacio.
Me resultó áspero y me dejó una ligera sequedad en la boca. Pensaba que el vino tinto tenía un sabor dulce, ¿de dónde me había sacado esa idea? No lo recuerdo, o lo recordaba antes de beberme media botella, pero, de repente, me vino a la cabeza que fue Radi el que me lo dijo. Pero, cómo me había contado eso cuando su sabor era tan áspero, cómo me había engañado el muy miserable. Si me hubiera dicho la verdad habría bebido poco a poco, no de un solo trago. Después recordé que Radi y yo nunca habíamos hablado de vinos. Entonces, quién me había dicho que el vino era dulce como el azúcar. Le pregunté a mi amiga: ¿tú me dijiste que el vino tenía un sabor dulce? –no, me contestó. Entonces me dije: “seguro que ha sido Radi”. [Continuará]

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