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lunes, 5 de julio de 2010

Amin Maalouf "El primer siglo después de Béatrice"

El pasado mes de junio, la Fundación Príncipe de Asturias celebró la gala de entrega de los tan conocidos Premios Príncipe de Asturias. En esta ocasión, el premio de la categoría de letras le fue otorgado al conocido escritor libanés Amin Maalouf quien, en su discurso de agradecimiento por el galardón, afirmó sentir simpatía por nuestro país:

“Es para mí un gran honor y una gran alegría recibir el Premio Príncipe de Asturias. Ya desde los inicios de mi actividad literaria, España ha estado presente en mi obra. No sólo porque es la patria del héroe de mi primera novela, León el Africano, sino también, y sobre todo, porque ha sido el lugar de un encuentro emblemático, que se ha mantenido durante siglos, entre las tres grandes religiones del Mediterráneo. E igualmente, España ha sabido ser en nuestra época el laboratorio de una renovación democrática ejemplar.

Por estos motivos, y por algunos otros, me siento feliz y orgulloso de encontrarme, gracias al prestigioso galardón que acaba de serme otorgado, aún más cercano a este gran país y a su cultura, que tanto me han inspirado en mis libros. Una vez más, ¡gracias!”.

Con motivo de esta noticia, desde Araboislámica, además de transmitir nuestra más sincera enhorabuena por tan merecido premio, queremos rendir nuestro personal homenaje a este gran representante de la novela árabe.

Amin Maalouf nació en Beirut, en 1949. Fue criado y educado en el seno de una familia de origen cristiano. Se licenció en Economía, Política y Sociología en la Universidad Francesa de Beirut y ejerció el periodismo en el diario An-Nahar. Cuando en 1975 estalla la guerra del Líbano se vio obligado a exiliarse a Francia (país en el que sigue residiendo), donde continuó su carrera periodística como redactor jefe de la revista Jeune Afrique. Desde 1985, Maalouf se dedica plenamente a la literatura, en la que ha cultivado la realidad histórica y la ficción, el ensayo y la novela.

En 1983 publicó su primer trabajo, Las cruzadas vistas por los árabes, un libro sobre este período histórico planteado desde la perspectiva musulmana. Con su primera novela, León el africano (1986), trazó a modo de diario una panorámica del mundo mediterráneo de comienzos del siglo XVI a través de la vida de un viajero. Entre sus libros de ficción figuran Samarcanda (Premio Maison de la Presse, 1988) y Los jardines de la luz (1990). Posteriormente publicó El primer siglo después de Béatrice (1992) y en 1996, presentó en España Las escalas de Levante, una metáfora de la crisis de Oriente Medio. En su segundo ensayo, Identidades asesinas (1999), Maalouf analiza la noción de identidad y las violentas pasiones que provoca. El escritor se interroga acerca de la dificultad de asumir las diversas formas de libertad y por qué la afirmación de uno mismo ha de conllevar la negación del otro. El viaje de Baldassare (2000) es, en cambio, un canto a la tolerancia y al encuentro entre las diferentes culturas. En 2004 publicó Orígenes, una obra en la que relata la historia de su familia. Y en su último ensayo, El desajuste del mundo (2009), Maalouf se cuestiona si el convulso período actual podría llevar a elaborar finalmente una visión adulta de las creencias y de las diferencias de cada uno, así como del destino del planeta compartido por todos.

De entre todos los trabajos de Maalouf, El primer siglo después de Béatrice, obra que vamos a reseñar a continuación, quizás sea uno de los más atípicos ya que a pesar de haber usado algunos elementos fantásticos en sus novelas, ésta podría considerarse su primera obra futurista o de ciencia ficción.

El protagonista, y a la vez narrador, de la novela es un entomólogo francés que, en uno de sus viajes a El Cairo, con motivo de su asistencia un seminario sobre escarabajos, adquiere en una famosa plaza de la ciudad una especie de cápsula con forma de haba. Según le explican, dicha cápsula contiene unos polvos misteriosos que, al parecer, potencian considerablemente la virilidad en los hombres y, del mismo modo, aseguran a quien los tome que sus descendientes serán varones, "Esto lo compré ayer por la tarde en la Gran Plaza de El Cairo, en Maydan al-Tahir. Vean, son unas cápsulas aplastadas en forma de gruesas habas, llamadas precisamente "habas del escarabajo". Dentro hay un polvo que, según el folleto, aumentará la potencia viril del hombre que lo tome, quien además, será recompensado por su fogosidad con el nacimiento de un hijo", (pág.22).

Este hecho es el desencadenante del resto de la historia ya que, años más tarde, la mujer del protagonista, una periodista llamada Clarence, descubre olvidada en un cajón de su casa la cajita que contenía la cápsula. Al desconocer el objeto, la mujer empieza a interesarse por su origen. Tras la investigación, lo que en principio parece un producto de hechicería destinado a engañar a la gente, resulta ser una especie de conspiración que llegará a poner en peligro el futuro de la humanidad. 

A partir de ese momento, el protagonista decide investigar sobre el tema, a la vez que nos va narrando su propia historia personal. Pero no estará sólo en su búsqueda, ya que, tanto su pareja como algunos amigos cercanos lo acompañarán en su indagación. Juntos descubren que la repercusión que están teniendo esos polvos es mucho más grave de lo que esperaban ya que, su uso de forma extendida, conllevaría la paulatina desaparición de las mujeres, lo que provocaría graves desequilibrios demográficos, económicos y sociales. 

Pero la obra tiene aún un trasfondo mayor, dado que no sólo nos muestra la discriminación social, sino que va más allá, enfatizando el abismo que separa Occidente de Oriente y las diferencias entre países ricos y países pobres, "...¿qué intenta usted hacer?, ¿transportar al Norte a todos los niños del Sur? A todos no podré, desgraciadamente...", (pág. 137), y también la imposibilidad de que el Norte rico sobreviva sin tener en cuenta lo que sucede en el Sur empobrecido, "...nuestro planeta se dividió entre un Sur que recrimina y un Norte que exaspera. Algunos se han resignado a ver en ello una trivial realidad cultural o estratégica. El odio no permanece indefinidamente como una trivial realidad. Un día, con cualquier pretexto, se desencadena, y se descubre que nada, desde hace cien años, mil años, dos mil años, nada se ha olvidado, ninguna bofetada, ningún temor", (pág. 143). 

Con esta hipótesis, Maalouf construye una fábula acerca de lo que podría suceder si el número de mujeres nacidas descendiera significativamente, "Ante todo, había que impedir que la gente siguiera utilizando la "sustancia"; ese era el aspecto menos arduo. Se prohibió la fabricación y la comercialización de todos los productos "responsables de la natalidad discriminatoria", y, aunque hubo algunas ventas bajo cuerda, la difusión en la mayoría de los países del Norte fue, desde ese momento, desdeñable. Pero eso ya no era suficiente. Habida cuenta del número impresionante de hombres ya tratados -quizá habría que decir "contaminados"- , el déficit de nacimientos femeninos iba a continuar durante varios años más, agravando el desequilibrio", (pág.129).

En cuanto al personaje que da título a la obra, Béatrice, cabe mencionar que es la hija del protagonista, cuyo nacimiento será muy trascendente en la vida de éste y también en todos los acontecimientos que se desencadenan a lo largo de la novela, que van fechados siempre tomando el nacimiento de Béatrice como referencia. 

Con esta obra, el autor libanés nos muestra la gran escisión que existe entre Oriente y Occidente; y del mismo modo, las innegables diferencias que separan a la población de sociedades acomodadas de la zona norte, de la población de la zona sur del planeta, asediada por la pobreza. Asimismo, Amin Maalouf refleja dentro de su novela una defensa de la feminidad y hace un llamamiento a la preservación del papel de la mujer en el mundo.

MAALOUF, Amin, El Primer Siglo Después de Béatrice, Alianza Editorial, Madrid, 1992

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