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sábado, 7 de abril de 2012

El espejo acusador de Hannata Bennuna. Antología de relatos breves (reseña)



BENNŪNNA, Janāta, El espejo acusador. Retrato de una mujer marroquí. Edita e imprime: Servicio de publicaciones de la Universidad de Granada. Estudio introductorio y traducción: Guadalupe Saiz Muñoz. Granada. Edición: 1991. 149 págs. ISBN: 84-33-1391-9.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, comienza a gestarse un renacer de la literatura en gran parte del mundo árabe, después de un gran período de estancamiento. Muy pronto muchos países se vieron influídos por este renacer, pero en este caso me gustaría resaltar uno en especial: Marruecos. Este país no quedó al margen y pronto se inició una renovación literaria parcial, ya que la literatura seguiría todavía muy aferrada a la tradición. Más adelante, se fue desprendiendo de la literatura clásica y se orientó hacia una de carácter más moderno. En gran parte, esta evolución se debió a un cambio de realidad social que ayudó a forjar un cambio en la literatura.

Entre los años 1935 y 1945 nacieron muchos autores clave en la evolución literaria de Marruecos, ya que las circunstancias que se dieron en el país permitieron un cambio de consciencia. En 1957, Marruecos consiguió la independencia y, a causa de ello, se crearon unas esperanzas que posteriormente se vieron frustradas. Algunos de los autores que vivieron este contexto fueron Muhammad Barrada, Muhammad Shukri, Muhammad Zafzaf y la autora que más nos interesa, Janata Bennuna.



Janata Bennuna nació en 1940 en Fez, en el seno de una familia que tuvo un papel importante en la independencia del país. Por esta razón, estudió primaria en una escuela que pertenecía al partido Istiqlal. Más tarde estudió Geografía e Historia en Casablanca y cuando volvió a Fez fundó la revista Shuruq. La creación de esta revista nos da a entender la gran valentía de nuestra autora, ya que, generalmente, la prensa árabe siempre había estado en manos masculinas. Bennuna se convirtió así, en una de las mujeres pioneras en la prensa escrita en lengua árabe. Además, su trayectoria narrativa estuvo marcada por otras cosas: su viaje a Palestina, la ayudaría a tomar consciencia de la realidad del pueblo palestino y se convertiría en un tema muy recurrente en sus obras.



En la actualidad Bennuuna es una de las escritoras más conocidas del país y sus obras suelen contener temas recurrentes que están o han estado vinculados directamente con su vida y sus experiencias, por ello vemos que evolucionan con el paso de los años. Los temas se pueden dividir en tres apartados, según G. Saiz Muñoz: adolescentes angustiadas por cuestiones existenciales; mujeres inmersas en la problemática nacional y supranacional, y en la inherente a su trabajo profesional; y por último la mujer y su decepción con los hombres. El tema de la mujer es quizás el más importante, puesto que está representado por el papel de mujeres cultas de un carácter seguro y decido que se convierten en heroínas.

La obra que comentaré, se titula "El espejo acusador, retrato de una mujer marroquí". El título me marcó mucho desde la primera vez que lo vi y por ello elegí la obra. Puede que para mucha gente ver que un título de un libro contiene la palabra espejo sea quizás algo insignificante, pero para mi no lo es. Mi mente comenzó a divagar y pensé que suponía verdaderamente la figura material de un espejo para la autora o incluso para mí. El espejo es aquel que siempre nos hace ver la realidad, pues nos muestra cómo estamos o somos físicamente y ante él susurramos miles de veces aquello que nos oprime el corazón. Es además el que nos muestra el deterioro del rostro y del cuerpo con el paso de los años y es, en definitiva, un compañero de cada día de nuestra vida para acusarnos y decirnos cómo está todo. La segunda parte del título “Retrato de una mujer marroquí” lo comprendí al leer el prólogo, ya que así fue como entendí que las obras de Bennuuna reflejan su propia vida.

Respecto al estudio introductorio, fue realizado por la traductora de la obra Guadalupe Saiz Muñoz, profesora de Lengua y Literatura Árabe en la Universidad de Jaén. Según mi opinión, este estudio breve es imprescindible para comprender en primer lugar el título completo y en segundo lugar para entender el desarrollo posterior de la obra. Si comienzas a leer los relatos y no tienes unas nociones básicas de la vida de Bennuna, seguramente muchas de las cosas que se citan pasarían completamente desapercibidas y la obra carecería de valor para los lectores.

A continuación debemos profundizar en el estilo de la obra. Cuando comenzamos a leer la obra, rápidamente nos podemos percatar de que nos enfrentaremos a una obra lírica y personal que, según he observado, presenta muchas dificultades para poder ser comprendida perfectamente por cualquier lector que no tenga unos conocimientos previos sobre la vida de la autora -como hemos apuntado-, sobre la situación de los pueblos árabes, acontecimientos históricos en Marruecos, problema palestino y muchas cosas más. No hay duda de que lo que nos quiere mostrar la autora es una literatura de claroscuros con una gran simbología y frases preciosas que transmiten, a su vez, unos profundos sentimientos difíciles de comprender si no se conoce el contexto. Por esta razón, he considerado necesario ampliar mis conocimientos para poder comprender mejor cada uno de los relatos.

También me gustaría añadir unas pequeñas pinceladas sobre el final de los relatos. La autora presenta unos finales que suelen ser abiertos e indecisos. Opino que, de esta forma, nos permite a los lectores formar parte de su relato y no leer el libro por mera diversión o entretenimiento. Para la autora, la literatura debe contener elementos que permitan la educación de los pueblos y qué mejor manera para darse cuenta de esto que hacerlos participar en el final mismo de sus relatos. En sus obras, después de haber percibido el sufrimiento de los personajes, nosotros somos quienes creamos un final, acorde a nuestra forma de pensar, que ayuda a liberarlos de sus problemas.

Llegados a este punto, nos adentraremos en la obra. Está dividida en doce relatos. Todos ellos historias conflictivas que se pueden extrapolar perfectamente a la vida diaria de las personas (mujeres especialmente), situaciones del país de la autora, de Palestina y de otros países árabes. Mi primera impresión al leer los títulos fue que eran muy superficiales, pues no podemos saber de qué trata el relato si no nos adentramos en la historia. Una vez comencé a leer, vi en los relatos una gran mezcla de ideas y de tiempos. Además son relatos que carecen de una descripción de hechos concretos sino que, por el contrario, suelen ser “imágenes” que reflejan las dificultades que padecen los personajes. Todas estas historias breves están narradas en tercera persona, pero también podemos encontrarnos con diálogos entre los personajes donde tienen un papel relevante los personajes femeninos.



Dicho esto, hablaré brevemente de los relatos que intentaré agrupar según las temáticas para intentar ser más breve. En los dos primeros “El espejo acusador” y “Extravío” vemos que la protagonista es una adolescente angustiada por cuestiones existenciales dentro de una sociedad que dificulta el avance de la mujer. En el primero vemos a una joven pensativa mientras va caminando, pero de repente unos pasos rápidos tras ella la hacen volver a la realidad. Esos pasos son de Mahmud, un joven que al verla ha quedado prendado de ella. El le habla pero ella queda enmudecida, pues piensa que es un joven con más inteligencia de la que aparenta. Finalmente se siente humillada, pues se da cuenta de que es uno más del montón y no es inteligente. En el segundo, la protagonista es Layla, una joven que sufre por una vida de silencio y soledad, ya que los negros pensamientos la oprimen día a día. Aunque esté acompañada se siente sola, si van a verla ella lo rechaza y huye. Ella se considera muy diferente al resto de chicas, puesto que no se siente identificada con ellas. Por eso, siempre aparece meditando y hablando para si misma. En una de sus huidas comienza a vagar por la ciudad hasta que al final llega al despacho de su hermana. Allí encontra a un chico con una mirada diferente al resto, ambos eran personas lanzadas hacia la nada.


De la fotógrafa Souad Guennoun

En el tercer relato, “El despertar de un cuerpo”, muestra un tema muy diferente al resto. Su protagonista es Hind y lo que quiere resaltar la autora en este relato es el tema de la homosexualidad femenina. Hind es una joven que ha sufrido varios desengaños con los hombres y por ello los desprecia. Estas malas experiencias le han causado un fuerte impacto. A causa de eso Hind le cuenta a su amiga lo que opina sobre el sexo y el amor. Además le cuenta lo que ha decidido en su vida. La realidad es que en este relato la protagonista responde a la sociedad rompiendo las reglas establecidas por la tradición, así que confiesa a su amiga que se ha enamorado de Layla.

Los tres siguientes relatos, “Frivolidad y Ardor”, “El final de la espera” y “Retiro transitorio”, muestran a mujeres que viven la problemática nacional y supranacional. Estas mujeres no son comprendidas por sus esposos, pues ellas sueñan con convertirse en heroínas para cambiar parte de la realidad, quieren formar parte de partidos políticos, defender los ideales patrióticos y, en cambio, los hombres sólo se preocupan por el bienestar material. Estas mujeres intentan hacer comprender a los maridos la importancia del compromiso social y político con su país, pero tristemente fracasan. Esta situación invita a la desilusión y al divorcio si no quieren verse arrastradas por la tradición.

Al igual que los que acabo de comentar, los tres relatos siguientes, “La casa de citas”, “La última tarde” y “Situaciones”, también muestran la incomprensión entre los miembros de la pareja, pero esta vez son los contextos culturales los que crean esa frustración en la mujer. Las mujeres que nos muestra la autora se revelan ante esta situación tan prototípica y rompen esquemas. Por esta razón, serán castigadas o se acabaran encontrando en la más completa soledad. Para mostrar la situación de estas mujeres he elegido el primero y el segundo relato. En el primero, “La casa de citas”, vemos a una mujer que fue casada con un hombre anciano. Ella no se resigna a la vida que le ha tocado vivir y decide vivirla a su manera. Mientras el marido se queda en casa, con su vejez, ella sale a la calle para disfrutar de su juventud. Conoce a hombres y los cita en su segunda casa. Un día, en una de esas citas, tiene muy mala suerte, pues se encuentra con un comisario de policía.

El siguiente relato, “La última tarde”, presenta a una mujer sabia muy atormentada que intenta hacer de su marido un verdadero hombre, pero no lo consigue. Ella se acaba convirtiendo en una mujer resignada tras la muerte del marido. Pese a ello, tiene la ilusión de que su hija la comprenderá y se convertirá en una mujer consciente. También fracasa con su hija, que, cansada de los reproches de la madre, se aleja de ella. La madre acaba sola rodeada de dolor, soledad y un perro que se va consumiendo como ella con el paso del tiempo. El día de su muerte (la última tarde de vida de la madre), la hija regresa arrepentida, pero ya es tarde, la vida de su madre se ha consumido definitivamente.


Mujeres marroquíes. Nieves Marquina. Óleo

Los dos relatos que siguen, “Lágrimas inciertas” y “¡Lluvias!, ¿dónde estáis?” hablan de la situación social marroquí y de cómo esta afecta sistemáticamente a la mujer. Aquí la mujer como madre toma importancia. Vemos a unas madres muy angustiadas por el futuro de sus hijos. Ellas quieren ayudarlos, pero no pueden luchar contra lo que sucede. En el primero las madres tienen que soportar que sus hijos sean reclutados para el ejército y quizás ello les cause la muerte. Mientras que en el segundo se ve como los hijos pasan hambre, pero es el padre el encargado socialmente de llevar el pan a casa. Ante esta situación, la liberación de la mujer no llegará hasta la muerte del marido.

Finalmente, el último relato “¡Jafa!”, muestra el problema palestino. Como comentamos, la escritora está fuertemente sensibilizada con esta causa. Este relato muestra la figura de una madre y una hija refugiadas en un territorio que no es el suyo. La madre intenta ocultar todo lo que ha sufrido para que su hija no se de cuenta. Un día, su hija, cansada de ver a través de las alambradas, decide convencer a la madre para partir a conocer la tierra que les vio nacer, Jafa.


Jafa, detalle ciudad vieja

Una vez expuestos los relatos, debo confesar que me ha parecido maravillosa la forma en la que Janata Bennuna nos ha trasmitido su obra. Aunque no haya podido leer los relatos en la lengua original, sé que Guadalupe Saiz Muñoz ha realizado un gran trabajo de traducción para hacer llegar a los lectores una visión similar a la que quiso dar la autora. Según he comprobado, Bennuna es una autora excelente que escribe sus relatos más guiada por el corazón que por la razón, pues pretende volcar en ellos todas aquellas cosas que oprimen su interior. Ella escribe precisamente para mostrarnos aquellas cosas que dentro de su sociedad le parecen injustas y por ello, la inquietan. Con gran maestría, ha conseguido adentrarme en la realidad de la mujer dentro de la sociedad árabe-musulmana. He visto también que la autora ha conseguido romper el silencio para demostrar que las mujeres también existen. Estas mujeres, con gran esfuerzo, quieren acabar con el atraso y la falsead y así alcanzar un día en el que puedan vivir mejor.
Para ir concluyendo, quiero comentar algunas cosas que me han llamado la atención de la obra y de la propia autora. En primer lugar, me gustaría expresar mi gratitud a la autora por dejar a los lectores formar parte de su relato a través de un final abierto. Un final fácil de crear para nosotros, siempre y cuando conozcamos la vida de la autora y seamos personas comprometidas con la sociedad. Por esta razón, es una obra que inevitablemente permanece en la memoria de los lectores que se preocupan por su sociedad. En segundo lugar, debo confesar que cuando comencé a leer el prólogo de la obra sentí mucho miedo de continuar leyendo, pues yo también sentía algunas de las cosas que se decían. Quise apartar el libro de mis ojos y de mi mente, pero no lo pude hacer. Desde un primer momento, los pensamientos de la autora me resultaron muy familiares y me sentí plenamente identificada, pues observé que compartía con la autora el sufrimiento de hallar un verdadero lugar en la vida, para no sentirse rechazada al ser diferente al resto.

Muchas veces, sin apenas estar preparado, la vida te plantea retos que duelen y que tienes que superar con valentía para seguir creciendo. Gracias a estas cosas, sin apenas darte cuenta se acaba forjando una forma de ser que te hace preocuparte por cuestiones existenciales, una forma de ser que gran parte de los días te atrapa y te acaba angustiando. Para acabar debo decir que ha sido una obra muy interesante, aunque difícil de leer por la gran carga de sentimientos dolorosos que he experimentado a lo largo de la obra. Soy consciente de que para otros lectores, puede ser una obra muy complicada, porque en muy poco espacio hay una gran carga de acontecimientos y sentimientos. No obstante, aquellos que nos gusta leer y escribir relato breve conocemos bien aquello que supone escribir un relato breve que llegue al lector. Me encantaría recomendar esta obra al resto de mis compañeros y otras personas, porque aunque sea difícil de leer, es una obra que puede ayudar a seguir adelante y luchar contra aquellas cosas injustas que reprimen a la sociedad.

Escrito por Natàlia Mellado Coves, alumna de tercer curso de Filología Árabe.

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