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lunes, 1 de junio de 2009

Tawfiq al-Hakim


Tawfiq al-Hakim


Es uno de los más grandes novelistas y dramaturgos egipcios del siglo XX. Nació en el año 1898 en el seno de una familia acomodada de Alejandría, aunque algunos investigadores desplazan su fecha de nacimiento al año 1902. Su padre trabajó en la administración del Ministerio de Justicia de la provincia de al-Buhayra. Se trasladó a El Cairo para seguir con sus estudios de bachillerato después de haber terminado sus estudios de primaria y secundaria en al-Buhayra. En 1921 terminó sus estudios de bachillerato y, siguiendo los consejos de su padre, ingresó en la facultad de derecho. Cuatro años más tarde terminó su carrera y empezó a trabajar en un bufete, pero su padre quiso que siguiera con sus estudios y obtener el doctorado, por lo que le consiguió una beca de estudios en Francia.
Tawfiq al Hakim junto a Nagib Mahfuz

Al-Hakim viajó a París, donde permaneció tres años. Allí entró en contacto con el mundo literario europeo, más preocupado por su segunda vocación, la literatura, que por los estudios jurídicos, lo que finalmente desembocó en que su padre le mandase de vuelta a Egipto. En 1928, empezó a trabajar para el Ministerio de Justicia como ayudante de la fiscalía en unos pueblos rurales de la provincia de Tanta, experiencia que dió lugar a su obra maestra de 1937, Diario de un fiscal rural[1], novela autobiográfica en la que un joven fiscal suplente se enfrenta a un mundo campesino. Escrita con un humor especial que no retrocede ante el horror, es al mismo tiempo una crónica de denuncia social, una crítica irónica del funcionamiento de la justicia y una reflexión sobre la eterna miseria del campesino egipcio, hundido en la pobreza y víctima de todos los regímenes que se han sucedido en el poder. Durante el periodo que ejerció como fiscal hasta 1934 no abandonó sus aficiones literarias y en 1933 publicó El alma reencontrada,[2] novela dedicada al renacer del nacionalismo egipcio, donde vaticinaba la llegada de un líder carismático que llevaría a la nación hacia la libertad; por esta novela Naser consideraría a Tawfiq al-Hakim como el padre espiritual de la revolución de julio de 1952. Algunos críticos resaltan su realismo costumbrista, teñido de cierto pesimismo, junto con su formación francesa, de la que se destaca la influencia del simbolismo de Maeterlinck. Esto ha hecho que algunos, seguramente con mejor voluntad que acierto, le consideren el Flaubert egipcio. Una de sus características más reconocibles es su capacidad para inspirarse y trabajar con varias fuentes de distinto origen. De la herencia arabo-islámica extrajo temas como el de Sherezade, escrita en 1934[3] e inspirada en uno de los cuentos de Las Mil y Una Noches, mientras que en el Corán encontró el tema de una de sus obras teatrales más conocida, La gente de la caverna,[4] que salió a la luz el año 1933, y en donde presenta el problema del hombre con el tiempo exponiendo el problema sicológico y sociológico de cómo enfrentarse al presente con una mentalidad del pasado. Por otro lado, Tawfiq al-Hakim es un hombre profundamente preocupado por los temas de su tiempo, con una predilección por la mitología como instrumento literario que, con una sabia reactualización, le sirve de lente de aumento para mostrar problemas actuales. Así ocurre en su drama Salomón el mago, publicado en 1943, en el que un hombre llega a dominar las fuerzas oscuras de la naturaleza en su propio provecho, escrita sobre la plantilla del Salomón islámico, dominador de los genios, o en Edipo rey, escrita en 1949, moldeada sobre el mito griego, que muestra la angustia irreparable del ser humano ante su destino.[5]

De la herencia egipcia faraónica destila el autor la obra teatral “Isis”, escrita en 1955[6] . En ella, según palabras del propio Tawfiq al-Hakim, “No pretendemos… dibujar la vida cotidiana de los egipcios antiguos ni exponer sus creencias, sino resaltar, de una forma nueva y humana, los personajes de una epopeya y mostrar su significado de un modo comprensible para todas las épocas, y en especial para la época moderna”.












[1]Tawfiq al Hakim,Yawmiyyat na´ib fi-l- aryaf, El Cairo: al-Hay´a al-Misriyya al-Amma li-l-Kitab, 1995. Existe una maravillosa traducción al castellano de Emilio García Gómez: Diario de un fiscal rural, Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura, 1955.
[2] Tawfiq al Hakim, Awdat al-Ruh, El Cairo: Maktabat Misr, 1988.
[3] Tawfiq al Hakim, Shahrazad, El Cairo: Maktabat Misr, 1988. Véase la no menos excelente versión española de Pedro Martínez Montávez: Shehrezada: poema dramático en siete cuadros, Tawfiq Al-Hakim; versión y estudio de Pedro Martínez Montávez, Madrid: Instituto Egipcio de Estudios Islámicos, 1977.
[4] Tawfiq al-Hakim, Ahl al-Kahf, El Cairo: Maktabat Misr, 1988. Véase Tawfiq al-Hakim, Teatro: La gente de la caverna y tres piezas en un acto: la casa de las hormigas, De la noche a la mañana, El canto de la muerte, Madrid, Instituto Hispano-Árabe de Cultura, 1963.

[5]Tawfiq al-Hakim, Al-Malik Adib, El Cairo: Maktabat al -Adab, 1991.
[6] Tawfiq al-Hakim, Izis, El Cairo: Dar Misr li-l-Tiba´a, 1988. Traducida al castellano por Hany El Erian, Madrid: Instituto Egipcio de Estudios Islámicos en Madrid, 2008.

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