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sábado, 3 de enero de 2009

Tolerancia y multiculturalidad (1ª parte). Dedicado a M. de Epalza.


El concepto de “tolerancia” es un concepto moderno que se utiliza referido al pasado medieval. Se utiliza profusamente para hablar del islam,tanto en su aspecto religioso teórico, doctrinal como en su aspecto práctico socio-político.
Dado el interés que suscita actualmente el tema de la tolerancia relacionada con la cuestión de la multiculturalidad, como uno de los temas claves de nuestro tiempo, es importante situar esa tolerancia medieval y, concretamente, islámica, en unas coordenadas espacio temporales adecuadas para no caer en exageraciones y visiones poco realistas de lo que pudo ser esa tolerancia y de cómo la podemos interpretar desde nuestra perspectiva del siglo XXI. Tanto un acercamiento idealizado como, por el contrario, uno que satanice el islam, se alejan de cualquier interpretación de la realidad medieval que busque un mínimo de objetividad. Una realidad que, en lo poco que podemos aprehenderla, siempre será compleja y con muchos matices.

Históricamente, la tolerancia como relación entre los hombres entra tardíamente en la historia. Excepto algunos brotes en la antigüedad y en la Edad Media, hay que esperar a la modernidad para que se abra paso poco a poco.
Primero surge en el ámbito religioso como una herramienta para afrontar las guerras de religión que asolaban Europa durante los siglos XVI y XVII, después en el político y, por último en la vida cotidiana.


En el plano de las ideas, la reivindicación de principio de la tolerancia llega con el holandés Spinoza (1632-1677) y el filósofo inglés Locke (1632-1704) en el siglo XVII y con Voltaire en el XVIII. Locke reivindicó la tolerancia religiosa en su "Carta de la tolerancia" en el año 1685. Este autor defendía que la identidad religiosa no jugara ningún papel público en la vida política sino que se privatizara y, en ese ámbito, se desenvolviera en libertad y sin interferencias, mientras liberaba a lo público de su insoportable peso. No obstante,aunque Locke toleraba toda creencia religiosa, en contraste con la tradición premoderna, no admitía el ateísmo.

En el concepto ilustrado, la tolerancia está vinculada al concepto de libertad y autonomía; el individuo es “señor de sí mismo y propietario de su persona” –dice Locke. En el siglos XVIII con Voltaire y los ilustrados se defiende la tolerancia política y a ella se suman en el s. XIX J. Stuart Mill y otros autores. La tolerancia étnica o sexual sólo se reivindica ya en el siglo XX.


Etimológicamente Tolerantia o tolero son términos latinos que hacen alusión a sufrir con paciencia, a soportar o resistir. Se tolera lo que no se comparte.
Con este primer sentido resaltamos tres puntos:
1)Si tolero es porque puedo no tolerar, es decir, la tolerancia se halla vinculada al poder.
2)No simpatizo con lo que tolero, de hecho, frecuentemente me repugna, pues tolero precisamente lo que considero un mal.
3)Las razones para tolerar se refieren a nosotros, a las consecuencias que para nosotros, los que tenemos el poder de tolerar, tendría no hacerlo.


Es decir, hay dos puntos importantes, la desaprobación por lo tolerado y el poder de obstaculizar o prohibir en el tolerante. En principio, pues, se trata de un concepto negativo, pragmático, prudencial, que contempla la tolerancia como un mal menor, nunca como un bien en sí mismo.

Pero el concepto de tolerancia se ha transformado para adaptarse a nuestra nueva sensibilidad pluralista. Surge la idea de tolerancia como un derecho, una exigencia, tanto política como moral, de reconocimiento del otro y de su derecho a elegir con libertad. Se definiría entonces como “respeto del derecho a la diferencia”. En este nuevo concepto de tolerancia se reconoce y respeta la identidad ajena y dicha tolerancia presupone un horizonte de libertad. Pasa, pues, a ser un concepto positivo. Nótese la diferente connotación en este sentido de “tolerar” y “tolerancia”. Mientras el verbo “tolerar” tiene un sentido negativo, “tolerancia” es un concepto con connotación positiva. De “soportar pacientemente” se pasa a “respetar y considerar”.

En los últimos tiempos se han dado enfoques o perspectivas modernas de la tolerancia debido a que el tema de los grupos culturales ha irrumpido en el ámbito del problema de la tolerancia y así surge el concepto multicultural.
Desde el punto de vista de los multiculturalistas lo crucial no son las diferencias individuales sino las grupales, culturales y políticas. Nos movemos en el ámbito de la tensión mayorías/minorías –el de los rasgos o comportamientos peculiares o “extraños” y desagradables para el grupo mayoritario; en el de la minoría que aparece como amenazante al orden tradicional mayoritario-. Se quiere el reconocimiento público de las diferencias minoritarias.

Frente a los multiculturalistas, que defienden, en contra de los neutralistas, que no hay que neutralizar las diferencias de los ciudadanos privándoles de su identidad, los neutralistas quieren –como los ilustrados- que dichas diferencias se “privaticen”, piden su “no visibilidad pública”.

2 comentarios:

Manuel Casal dijo...

Hola Eva. Me parece una entrada muy interesante sobre un tema actual que afecta a diversas parcelas de la realidad. Estoy de acuerdo en el paso del carácter negativo al positivo en la consideración de la tolerancia. Yo sólo añadiría un matiz, quizás desde el punto de vista del ciudadano de a pie. Me parece que la tolerancia se ve cada vez más como un concepto 'vertical'. Algo así como que yo tolero porque puedo y si tú no eres tolerado, porque eres diferente, te tienes que aguantar porque no puedes, porque no tienes poder.

Por lo que he observado, ciertos grupos más o menos merginados y tradicionalmente no tolerados lo que piden es, más que tolerancia, igualdad, es decir, un reconocimiento real del principio de igualdad: todos somos diferentes (físicamente, culturalmente), pero todos somos iguales (todos tenemos los mismos derechos porque somos todos seres humanos). O dicho de otra manera. Históricamente, el concepto de tolerancia ha sido muy importante, sobre todo en sociedades no democráticas. Pero hoy, es posible que la intención haya que situarla, en un plano de horizontalidad, en la búsqueda de la igualdad real.

Como ya te he dicho, me parece una entrada interesantísima y, si te parece bien, haré una referencia a ella en un nuevo blog que estamos creando en el Instituto: http://iesluisbunuel.blogspot.com/ Creo que sería bueno para algunos de mis alumnos que conocieran lo que pones aquí.
Ya te escribiré. Saludos.

Eva Lapiedra dijo...

Querido Manuel: gracias por tus comentarios, siempre tan constructivos y alentadores. Sí, estoy de acuerdo contigo en que, hoy en día, esos ciertos grupos más o menos marginados no piden tolerancia sino igualdad. No obstante, el término "tolerancia" sigue siendo profusamente utilizado y, sobre todo, en relación a la Edad Media. Mi interés con esta entrada es intentar situar en su justo medio lo que entendemos por tolerancia cuando hablamos de las relaciones entre musulmanes y cristianos en la Edad Media. Es decir, ve lo que tuvo de positivo y de negativo y,especialmente, mostrar que es un valor que sirvió en su momento pero que no puede ser modelo para nuestras sociedades de hoy en día. Para ello he hecho una breve introducción sobre el concepto actual pero se podría matizar mucho, claro. ¡Ah! Y por supuesto que puedes hacer las referencias que quieras a nuestro blog y a sus entradas, es uno de sus objetivos. Gracias por todo y seguimos en contacto.

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